Si á otros crédito has dado,
Fabio, ¿por qué á tus ojos se lo niegas,
Y el sentido trocado
De la ley, al cordel mi cuello entregas?
Pues liberal me amplías los rigores,
Y avaro me restringes los favores.

Si otros ojos he visto,
Mátenme, Fabio, tus airados ojos;
Si á otro cariño asisto,
Asístanme implacables tus enojos;
Y si otro amor del tuyo me divierte,
Tu que me has dado vida me des muerte.

Si á otro alegre he mirado,
Nunca alegre me mires ni me vea;
Si le hablé con agrado,
Eterno desagrado en tí posea;
Y si otro amor inquieta mi sentido,
Sáquesme el alma tú que mi alma has sido.

Mas supuesto que muero
Sin resistir á mi infelice suerte,
Que me des solo quiero
Licencia de que escoja yo mi muerte:
Deja la muerte á mi eleccion medida,
Pues en la tuya pongo yo mi vida.

No muera de rigores,
Fabio, cuando morir de amores puedo;
Pues con morir de amores,
Tú acreditado y yo bien puesta quedo;
Que morir por amor, no de culpada,
No es menos muerte, pero es mas honrada.

Perdon, en fin, te pido
De las muchas ofensas que te he hecho
En haberte querido;
Ofensas son, pues son á tu despecho,
Y con razon te ofendes de mi trato,
Pues que yo con quererte te hago ingrato.

III.

Sentimientos de una esposa en la muerte de su esposo.

A estos peñascos rudos,
Mudos testigos del dolor que siento,
Que solo siendo mudos
Pudiera yo fiarles mi tormento,
Si acaso de mis penas lo terrible
No infunde voz y lengua en lo insensible,