Mas ¡ay! que ya escucho,
Que das por respuesta,
Que son mas seguras
Las cosas adversas.
Con estos temores
En confusa guerra,
Entre muerte y vida
Me tienes suspensa.
Ven á algún partido
De una vez, y acepta
Permitir que viva
O dejar que muera.
VII.
(FRAGMENTOS.)
Sabrás, querido Fabio,
Si ignoras que te quiero,
Que ignorar lo dichoso
Es muy de lo discreto;
Que apénas fuiste blanco
En que el rapaz archero
Del tiro indefectible
Logró el mejor acierto,
Cuando en mi pecho amante
Brotaron al incendio
De recíprocas llamas
Conformes ardimientos.
¿No has visto, Fabio mio,
Cuando el señor de Délos
Hiere con armas de oro
La luna de un espejo,