Como entre espinas la rosa,
Como entre nubes la luna,
Unica y como ninguna
Luce la divina Esposa.
Toda pura y toda hermosa,
Púrpura y viso vestida,
Ciudad de Dios defendida,
Arca de su testamento,
De la Trinidad asiento,
Iris hermoso de paz,
Y trescientas cosas mas.

Como lirio descollado
En el márgen cristalino;
Como vaso de oro fino
De mil piedras adornado;
Como bálsamo quemado,
Como fuego reluciente,
Como Apolo refulgente.
Como poma de olor llena,
A quien no tocó la pena
Que tuvieron los demas,
Y trescientas cosas mas.

Como varita olorosa
Que asciende desde el desierto;
Como bien ballado huerto
De la fruta mas sabrosa;
Como palma victoriosa,
Como escuadron ordenado,
Como paso bien sellado,
Como pacífica oliva
Que fué del mundo la paz,
Y trescientas cosas mas.

Trono de Dios soberano,
Archivo de todo bien,
Gloria de Jerusalen
Y alegria del crístiano;
Ester que al género humano
De la miseria libró;
La muger que en Pátmos vió
Juan, triunfante del dragon;
El trono de Salomon
Y la señal dada á Acaz,
Y trescientas cosas mas.

IX.

Villancicos en la fiesta de San José.

Quedito, airecillos,
No, no susurreis;
Mirad que descansa
Un rato José.
No, no os movais,
Oh no, no voleis;
Quedito, pasito,
Que duerme José.
Para no ver el preñado,
José, que le daba enojos,
De María, los dos ojos
Ha cerrado.
Centra su vista severo
Dijo airado, porque vía
Testigos contra María,
“No los quiero.
Si dicen que en el empleo
De mi esposa falta fe,
Nunca estoy mas ciego que
Cuando veo.
Y á que en llanto no se aneguen
Porque á tanto se atrevieron,
Ojos que contra ella fueron
Luego cieguen.”
Viendo Dios que eran despojos
Sus ojos de su sentir,
Hízole dormido abrir
Tantos ojos.
Hablóle un ángel glorioso,
Porque solo él pudo ser
Bastante á satisfacer
A un celoso.
Ay qué prodigio!
Ay qué portento!
Vengan á verlo todos,
Vengan á verlo!
Que si á todos los celos
Quitan el sueño,
A mi Josef el sueño
Quita los celos.
Celos con sueño,
Sueño con celos,
En Josef solamente
No son opuestos.
Vengan á verlo todos
Vengan á verlo!

SILVA.