Cast.—Dame licencia,
Señor, de contarte un cuento,
Que viene aquí como piedra
En el ojo de un vicario,
Que debe de ser cantera.
Salió un hombre á torear,
Y á otro un caballo pidió,
El cual, aunque lo sintió,
No se lo pudo negar.
Salió, y el dueño al mirallo,
No pudiéndolo sufrir,
Le enviò un recaudo á decir
Que le cuidase el caballo,
Porque valia un tesoro;
Y el otro muy sosegado
Respondió: Aquese recado
No viene á mí, sino al toro.
Tú eres así ahora que
Me remites á un paseo,
De donde, aunque lo deseo,
No sé yo si volveré.
Y lo que me causa risa,
Aun estando tan penoso,
Es que siendo tan dudoso,
Me mandas que venga á prisa;
Y asì ahora te digo
Como el otro toreador,
Que ese recado, señor,
Le envies á don Rodrigo.
(Sale Celia.)
Cel.—Señor don Cárlos, mi ama
Os suplica vais á verla
Al jardin luego al instante,
Que tiene cierta materia
Que tratar con vos, que importa,
D. Cár.—Decid que ya á obedecerla
Voy. (A Cast.)—Has tù lo que he mandado.
(Vánse don Cárlos y Celia)
Cast.—Yo bien no hacerlo quisiera,
Si me valiera contigo
El hacer yo la deshecha.
¡Válgame Dios! ¿Con qué traza
Yo á don Rodrigo le diera
Aqueste papel sin que él
Ni alguno me conociera?
Quien fuera aquí Garatusa,
De quien en las Indias cuentan
Que hacía muchos prodigios;
Que yo, como nací en ellas
Le he sido siempre devoto
Como á santo de mi tierra.
¡Oh tú, cualquier que hayas sido!
¡Oh tú, cualquiera que seas!
Bien esgrimas abanico
O bien arrastres contera,
Inspírame alguna traza
Que de Calderon parezca,
Con qué salir de este empeño.
Pero ¡tate! en mi conciencia,
Que ya he topado el enredo.
Leonor me dió unas polleras
Y unas joyas que trajese,
Cuando quiso ser Elena
De este Páris boquirubio,
Y las tengo aquí bien cerca,
Que me han servido de cama;
Pues si yo me visto de ellas
¿Habrá en Toledo tapada
Que á mí en garbo se parezca?
Pues hora bien, yo las saco;
Vayan estos trapos fuera.
(Quítase capa, espada y sombrero.)
Lo primero aprisionar
Me conviene la melena,
Porque quitará mil vidas
Si le doy tantica suelta.
Con este paño pretendo
Abrigarme la mollera;
Si como quiero la pongo,
Será gloria ver mi pena.
Ahora entran las basquiñas.
¡Jesus! y qué rica tela!
No hay duda que me está bien,
Porque como soy morena
Me está del cielo lo azul.
Y esto ¿qué es? Joyas son estas;
No me las quiero poner,
Que ahora voy de revuelta.
Un serenero he topado
En aquesta faltriquera;
Tambien me le he de plantar:
Cúbrame esta pechuguera.
El soliman me hace falta,
Pluguiese á Dios y le hubiera,
Que una manica de gato
Sin duda me la pusiera;
Pero no, que es un ingrato,
Y luego en cara me diera.
¿La color? No me hace al caso,
Que en este empeño de fuerza
Me han de salir mil colores,
Por ser dama de vergüenza.
¿Qué les parece, señoras,
Este encaje de Valencia?
Ni puesta con sacristanes
Pudiera estar mas bien puesta.
Es cierto que estoy hermosa;
¡Dios me guarde, que estoy bella!
Cualquier cosa me está bien,
Porque el molde es rara pieza.
Quiero acabar de aliñarme,
Que aun no estoy dama perfecta:
Los guantes, aquesto sí,
Porque las manos no vean,
Que han de ser las de Jacob,
Con que á Esaú me parezca.
El manto lo vale todo;
Échomele en la cabeza.
¡Válgame Dios! cuánto encubre
Esta telilla de seda,
Que ni hay foso que así guarde,
Ni muro que así defienda,
Ni ladron que tanto encubra,
Ni paje que tanto mienta,
Ni gitano que así engañe,
Ni logrero que así venda.
Un trasunto el abanillo
Es de mi garbo y belleza;
Pero si me da tanto aire,
¿Qué mucho á mí se parezca?
Dama habrá en el auditorio
Que diga á su compañera:
Mariquita, aqueste bobo
Al tapado representa.
Pues atencion, mis señoras,
Que es paso de la comedia,
No piensen que son embustes
Fraguados acá en mi idea,
Que yo no quiero engañarlas,
Ni ménos á Vue Excelencia.
Ya estoy armado, y ¿quién duda
Que en el punto que me vean
Me sigan cuatro mil lindos,
De aquesos que galantean
A salga lo que saliere,
Y que á bulto se amartelan,
No de la belleza que es,
Sino de la que ellos piensan?
Vaya, pues, de damería,
Menudo el paso, derecha
La estatura, airoso de brio,
Inclinada la cabeza
Un si es no es al un lado,
La mano en el manto envuelta,
Con el un ojo recluso
Y con el otro de fuera;
Y vamos ya, que encerrada
Se malogra mi belleza.
Temor llevo de que alguno
Me enamore.
(Va á salir y encuentra á don Pedro.)
D. Ped.—Leonor bella,
¿Vos con manto y á estas horas?
Oh! qué bien me dijo Celia
De que irse á un convento quiere!
¿A dónde vais con tal priesa?
Cast.—[Ap.] ¡Vive Dios! que por Leonor
Me tiene; yo la he hecho buena
Si él me quiere descubrir.