El lo dice, y de manera
Eficaz lo persüade
Que casi estoy por crerlo,
Y de afirmarlo por casi.

¡Qué fuera, que fuera yo
Y no lo supiera ántes!
Pues ¿quién duda que es el fénix
El que ménos de sí sabe?

Por Dios, yo lo quiero ser,
Pésele á quien le pesare;
Pues de que me queme yo
No hay razon que otro se abrase.

Yo no pensaba en tal cosa;
Mas si él gusta graduarme
De fénix, ¿he de echar yo
Aqueste honor á la calle?

¿Qué mucho que yo lo admita?
Pues nadie puede espantarse
De que haya quien se enfenice,
Cuando hay quien se ensalamandre,

Y de esto segundo vemos
Cada dia los amantes,
Al incendio de unos ojos
Consumirse sin quemarse;

Pues luego no será mucho,
Ni cosa para culparme,
Si hay solamandras barbadas
Que haya fénix que no barbe,

Quizá por esto nací
Donde los rayos solares
Me mirasen de hito en hito,
No vizcos, como á otras partes.

Lo que mas gusto me ha dado
Es ver que de aquí adelante
Tengo solamente yo
De ser todo mi linage.

¿Hay cosa como saber
Que no dependo de nadie,
Que he de vivirme y morirme
Cuando á mí se me antojare?