La que hace de cuna y tumba
Diptongo tan admirable,
Que le mece de nacida
La que le guardó cadáver;

La que en fragantes incendios
De las gomas mas suaves,
Es parecer consumirse
Volver á vivificarse;

La mayorazga del sol,
Que, cuando su pompa esparce,
Le engasta Ceilan el pico,
Le enriza Ofir el plumage;

La que mira con záfiros,
La que vuela con diamantes,
La que pica con rubíes
Y respira suavidades;

La que Atrópos y Laquésis
Es de su vital estambre;
Pues es la que corta el hilo
Y la que vuelve á enhebrarle.

Que yo soy, jurado Apolo,
La que vive de portante,
Y en la vida como en venta,
Ya se mete, ya se sale.

Que es Arabia la feliz
Donde sucedió á mi madre
Mala noche y parir hembra,
Segun dicen los refranes.

(Refranes, dije, y es que
Me lo rogó el consonante,
Y porque hay regla que dice;
Pro singulare plurale)

En fin, donde se pasó
La rota de Roncesválles;
Aunque quien nació de nones
no debiera tener pares.

Que yo soy la que andar suele
En símiles elegantes,
Abultando los renglones
Y engalanando romances.