Vos en cuya autoridad
Se aviene tan bien lo atento,
Que ni es vulgar lo apacible,
Ni cansado lo severo,
Recibid aquestos rasgos,
Que en mi rústico talento
Fueron de tristeza y ocio
Incultos divertimientos.
Esos que en ratos perdidos
Formó el discurso travieso,
Porque no tomase el juicio
La residencia del tiempo;
Y porque no pareciese
Que era en culpable sosiego
Cesar de lo operativo,
Descansar de la molesto,
Pasen por descuidos mios,
Pues jamas pensé ponerlos
Al exámen de los doctos
Ni á la censura del pueblo;
Ni el que pasasen jamas
Cupiera en mi pensamiento
De la bajeza de mios
A la elevacion de vuestros.
Mas, pues vos lo pedis, juzgo
Que no es el dároslos yerro,
Pues no es don muy corto el que
Os tiene de costa el ruego.
Si el ir á vuestra censura
Pareciere atrevimiento,
Lo que peco en lo que exhibo
Subsano en lo que obedezco.
Recibid, pues, de mi pluma
Este tan debido obsequio,
Que no doy lo que remito,
Si remito lo que debo.