XX.
Responde á un caballero peruano que la habia elogiado, y revela su nombre.
Allá va, aunque no debiera,
Incógnito señor mio,
La respuesta de portante
A los versos de camino.
No debiera, porque cuando
Se oculta el nombre, es indicio
Que no habeis querido ser
Hombre de nombre conmigo;
Por lo cual fallamos que
Fuera muy justo castigo,
Sin perdonaros por pobre,
Dejaros por escondido.
Pero el diablo del romance
Tiene en su oculto artificio
En cada copla una fuerza,
Y en cada verso un hechizo;
Tiene un agrado tirano,
Que en lo blando del estilo
El que suena como ruego
Apremia como dominio;
Tiene una virtud, de quien
El vigor penetrativo
Se introduce en las potencias
Sin pasar por los sentidos;
Tiene una altiva humildad
Que con estruendo sumiso
Se rinde para triunfar
Con las galas de rendido;
Tiene qué sé yo que yerbas,
Qué conjuros, qué exorcismos,
Que ni los supo Medea,
Ni Tesalia los ha visto;