Tiene unos ciertos sonsaques,
Instrumentos atractivos,
Garfios del entendimiento,
Y del ingenio gatillos,

Que el raigon mas encarnado
Del dictámen mas bien fijo
Que haya de callar, harán
Salir la muela y el grito;

Por esto como forzada,
Sin saber lo que me digo,
Os respondo como quien
Escribe sin albedrio.

Vi vuestro romance, y
Una vez y otras mil visto,
Por mi fe jurada, que
Juzgo que no habla conmigo.

Porque yo bien me conozco,
Y no soy por quien se dijo
Aquello de haber juntado
Milagros y basiliscos.

Verdad es que acá á mis solas,
En unos ratos perdidos,
A algunas vueltas de cartas
Borradas las sobrescribo;

Y para probar las plumas,
Instrumentos de mi oficio,
Hice versos, como quien
Hace lo que hacer no quiso.

Pero esto no pasó de
Consultar acá conmigo,
Si podré entrar por fregona
De las madamas del Pindo,

Y si beber merecia
De los cristales nativos
Castalios, que con ser agua
Tienen efecto de vino,

Pues luego al punto levantan
Unos flatos tan nocivos,
Que dando al seso vaivenes
Hacen columpiar el juicio;