¿Qué puede escribir la pluma
De asunto tan soberano,
Si por mas que se remonte
Siempre se le va por alto?
Vosotros siempre felices,
Celestiales cortesanos,
Que de tan glorioso triunfo
Gozais el eterno lauro,
La piedad de vuestro Rey
Celebrad con dulce canto,
Que de unirse á una criatura
Amoroso se ha dignado.
Y vos, poderoso Rey,
Que en vuestro tálamo sacro,
La que esclava rescatásteis
Esposa habeis coronado;
Pues tanto os preciais de amante
Y ostentais de tan bizarro,
Que haceis gala lo rendido
Y primor lo enamorado,
Conservadla en tal grandeza,
Sin que los viles humanos
Bajos vapores se atrevan
A empañar candores tantos.

DECIMAS.

I.

A una rosa.

(ALEGORIA.)

Cuida tu candor, que apura
Al alba el primer albor;
Pues tanto el riesgo es mayor,
Cuanto es mayor la hermosura.
No vivas de ella segura,
Que si consientes errada
Que te corte mano osada
Por gozar beldad y olor,
En perdiéndose el color
Tambien serás desdichada.

¿Ves á aquel que mas indicia
De seguro en su fineza?
Pues no estima la belleza
Mas de en cuanto la codicia.
Huye su astuta caricia,
Que si necia y confiada
Te aseguras en lo amada,
Te hallarás despues corrida;
Que en llegando á poseida
Tambien serás desdichada.

A ninguno tu beldad
Entregues, que es sinrazon
Que sirva tu perfeccion
De triunfo á su vanidad;
Goza la celebridad
Comun, sin verte empleada
En quien, despues de lograda,
No te acierte á venerar;
Que en siendo particular,
Tambien serás desdichada.