II.
Presto celos llorarás.
En vano tu canto suena;
No adviertes en tu desdicha
Que será el fin de tu dicha
El principio de tu pena.
El loco orgullo refrena
De que tan ufano estás,
Sin advertir, cuando das
Cuenta al aire de tus bienes,
Que si ahora dichas tienes,
Presto celos llorarás.
En lo dulce de tu canto
El justo temor te avisa,
Que en un amante no hay risa
Que no se alterne con llanto;
No te desvanezca tanto
El favor, pues te hallarás
Burlado, y conocerás
Cuanto es necio un confiado,
Que si hoy blasonas de amado,
Presto celos llorarás.
Advierte que el mismo estado
Que al amante fervoroso
Le constituye dichoso,
Le amenaza desdichado;
Pues le da tan alto grado
Por derribarle, no mas;
Y así tú que ahora estás
En tal altura, no ignores
Que si hoy ostentas favores,
Presto celos llorarás.
La gloria mas elevada
Que amor á tu dicha ordena,
Contémplala como agena,
Y tenla como prestada;
No tu ambicion engañada
Piense que eterno serás
En las dichas, pues verás
Que hay áspid entre las flores,
Y que si hoy cantas favores,
Presto celos llorarás.
III.
El alma rendida por el amor.
(ALEGORIA.)
Cogióme sin prevencion
Amor astuto y tirano;
Con capa de cortesano
Se me entró en el corazon:
Descuidada la razon
Y sin armas los sentidos,
Dieron puerta inadvertidos,
Y él por lograr sus antojos,
Miéntras suspendió los ojos,
Me saltëó los oidos.