Tenazmente porfiado
Intentas, Silvio, y molesto,
Porque erraste lo compuesto,
Componer lo que has errado.
Yerro cometes doblado,
Pues cuando mil tretas usas
Con que confesar rehusas
Y en que no hay culpa te cierras,
Por escusar lo que yerras,
Yerras todo lo que escusas.

VI.

A una dama que temia el aojo.

Amarílis celestial,
No el aojo te amedrente,
Que tus ojos solamente
Tienen poder de hacer mal:
Pues si es alguna señal
La con que dañan airados
O matan envenenados
Cuando indignados están,
Los tuyos solo serán,
Que son los mas señalados.

VII.

Retrato de una belleza.

Tersa frente, oro el cabello,
Cejas arcos, zafir ojos,
Bruñida tez, labios rojos,
Nariz recta, ebúrneo cuello,
Talle airoso, cuerpo bello,
Cándidas manos en que
El cetro de amor se ve,
Tiene Fili; en oro engasta
Pié tan breve, que no gasta
Ni un pié.

VIII.

La razon contra el amor.

Dime, vencedor rapaz,
Vencido de mi constancia,
¿Qué ha sacado tu arrogancia
De alterar mi firme paz?
Que aunque de vencer capaz
Es la punta de tu arpon
El mas duro corazon,
¿Qué importa el tiro violento,
Si á pesar del vencimiento
Queda viva la razon?