No ménos esplícita era la carta del Sr. Malaret Anglada—que há poco desempeñó la alcaldía de Sabana Grande, uno de los pueblos más radicales y abolicionistas de la pequeña Antilla:

«La abolicion de la esclavitud fué decretada el 26 de Marzo y recibida con entusiasmo por todas las clases de la sociedad, escepcion hecha de unos cuantos esclavistas, pero en número insignificante. Este pueblo es uno de los que ménos esclavos tenia, pues solo contaba unos ciento treinta entre todos, y hoy solo queda por contratar alguno á causa de estar enfermo, y esto mismo estoy asegurado sucede en los pueblos limítrofes.

Aquí, tan luego se recibió la noticia oficial, se reunieron todas las personas visibles, se cantó un solemne Te-Deum al que asistieron todas las clases de la sociedad, asistiendo además todos los libertos de la poblacion; tambien asistí á la manifestacion pública que hubo en Mayagüez, en la que hubo una concurrencia inmensa, sin el más pequeño disgusto, así como en muchos otros pueblos, en los que en algunos la he presenciado y de otros lo sé de pública voz.

El Gobierno ha tomado medidas para evitar la vagancia, tal como los contratos, pero estos, en mi humilde opinion, lejos de ser lo que llene el objeto, creo por el contrario que no puede dar buenos resultados y en mi concepto habria sido mejor que el trabajo fuese libre como ellos, sin sujeciones á trabas, pues si bien algunos necesitan de represion, estos son pocos y podrian ser vigilados por las autoridades.

La generalidad de ellos son laboriosos y honrados, no habiéndose visto aun que los tribunales hayan tenido que proceder contra ninguno, lo que parecia tan natural sucediese, si se atiende al estado de abyeccion en que vivian y de lo natural que ha sido la alegría que han tenido al pasar del miserable estado de cosas al de verdaderos hombres libres.

Los contratos se han hecho en esta poblacion sin necesidad de represion, y puedo asegurar que no se diria al ver el modo de establecer las condiciones, no estaban avezados á la vida de la libertad.»

De Guayama—uno de los departamentos más conservadores, cuando no el más conservador, y donde más esclavos habia,—decian el 25 de Abril:

«El éxito más satisfactorio ha venido á confirmar, no tan solo las predicciones de ese ilustrado periódico y de los abolicionistas de la Península respecto á la abolicion de la esclavitud en esta isla, si que tambien las esperanzas de los que, aun corriendo grandes riesgos, sosteniamos aquí la necesidad de resolver aquel problema.

Conocedores de esta sociedad, de los elementos que la componen y de la índole de la poblacion esclava, siempre habiamos creido y sostenido que la abolicion inmediata se podia realizar sin trastornos de ninguna especie; pero el resultado obtenido hasta ahora ha sobrepujado á nuestras esperanzas.

Nada parecia más natural, y esto era lo que nosotros esperábamos, que una vez comunicada á los esclavos la libertad para ellos decretada por la Asamblea, se entregaran á los transportes de la más justa alegría; y que como consecuencia, permanecerian algunos dias sin trabajar. Sin embargo, ni aun esto último ha sucedido, limitándose á dar vivas á la libertad, á España y al Gobierno, y continuando sus trabajos, contratándose con sus antiguos amos, no obstante el trato de que algunos recibieran antes de la abolicion.