En este pueblo, donde desgraciadamente abundan más los esclavistas, el Sr. Viña, senador que ha sido por la isla y abolicionista, empezó á dar jornal desde luego á sus antiguos esclavos, lo que pudo originar un conflicto, pues otros dueños se resistian á satisfacer los justos deseos de sus libertos en este sentido. Pero afortunadamente, el Gobierno dispuso la celebracion de contratos provisionales, siguiendo todo tan tranquilo.»
Si esto ocurria fuera de la capital, allí donde el movimiento político ha sido siempre mayor y más vivas las opiniones avanzadas, en San Juan no pasaba cosa de menor importancia.
«El 30—decia un abolicionista de la capital—se recibió el telégrama de Madrid dándonos la fausta nueva de ser Ley el proyecto de abolicion. Empezó á circular la noticia por la noche, y el lunes apareció la Gaceta estraordinaria. Grande era la alegría que se retrataba en los semblantes, y no pasó de ahí hasta que el Ayuntamiento acordó un Te-Deum, una manifestacion y suplicar al vecindario iluminara por la noche las fachadas de sus casas. El martes se cantó el Te-Deum en la catedral con gran concurrencia (escepto los conservadores y la oficialidad, pues el único que asistió fué el comandante Hermosa), siguió la manifestacion y por la noche hubo la iluminacion como nunca se habia visto en Puerto-Rico. Por los periódicos verá Vd. con más detalles reseñado esto. Debo agregarle, sin embargo, que al dia siguiente, sin súplica ni nada apareció la iluminacion en las mismas casas, y que, escepcion del marqués de Casa Caracena, no iluminaron sus casas los conservadores. Estos se han acercado Gobernador y le han dicho se separan de la política; pero sigue el Boletin y Don Cándido, si bien más bajos de tono, con su misma intencion. Creo, sin embargo, que ese partido ha muerto, y vivirá poco, muy poco, porque gran parte de los negrófilos abandonarán sus filas, perdido el gran pleito, como lo llamaba el Boletin.
Tambien debo llamar su atencion sobre el estado de la isla. Nada parece haya sucedido. Todo sigue tranquilo; esclavos trabajando más y mejor con gran contento de sus amos y de ellos. Muchos, comprendiendo sus intereses, se adelantan á contratarlos y les pagan jornal desde el dia 1.º del corriente. Así contesta esta calumniada isla á sus detractores.»
Y confirmando estas noticias, se expresaban casi todos los periódicos liberales de Madrid;—que los conservadores enmudecieron como por ensalmo en todo este primer período de la abolicion, en que el partido conservador de Puerto-Rico acordó tambien separarse del terreno de la política, rechazando toda calificacion que pudiera darle carácter político, segun su declaracion de 21 de Abril. Así, por no citar más que La Nacion, su corresponsal borinquense decia:
«La grata y gran novedad que debo comunicar á usted, liberal de corazon, es la de haberse proclamado la abolicion de la esclavitud sin perturbacion ni otro disgusto que el experimentado, como era natural, por los amigos é interesados en aquella institucion malvada y asquerosa. Ellos solos no han aplaudido y se han quedado con dos palmos de narices, esperando trastornos y ruinas como pronosticaban, y vino en su lugar el público regocijo, la comun alegría de los blancos y los negros, de los libres y libertos. Principió la fiesta un solemne Te-Deum en la catedral con mucha concurrencia, y despues partió de la plaza, frente del Ayuntamiento, una manifestacion numerosísima de personas de todas clases y condiciones, dirigiéndose con música y estandartes al palacio del capitan general, donde se dieron vivas á España, á la Asamblea y al Gobierno Nacional por tan importante decreto. Por primera vez usaba este pueblo del derecho de reunion que no tenemos; pero que se concedió especialmente para esta vez, y se portó digna y honrosamente, como para confundir con su ejemplar conducta á sus injustos detractores.
Desde el balcon del palacio el señor corregidor, á nombre del Capitan general, suplicó á la concurrencia se disolviese, ya que el objeto de la manifestacion, que era demostrar el júbilo por lo decretado por la Asamblea, se habia conseguido. Accedieron gustosos los manifestantes, y satisfechos de la acogida del Gobierno, se disolvieron ordenadamente.
Esto dió motivo á falsas alarmas propaladas por los negreros, suponiendo falso el telégrama en que se daba la buena nueva, y añadian que la manifestacion habia cesado por ese motivo.
Concurrió á hacer creer las falsedades reaccionarias la llegada de un vapor de la Habana, cuyos pasajeros nada habian oido en el punto de partida sobro el decreto abolicionista. Esto dió lugar á una profunda tristeza y desaliento en todos los buenos corazones; pero estas alternativas de júbilo y dolor los hemos olvidado al conocer la certeza del decreto de abolicion.
Siento decir á usted que solo asistirian al Te-Deum algunos oficiales de marina y el comandante del presidio: el resto de la oficialidad del ejército brilló por su ausencia.