Me callo; pero guía mis pasos fuera del camino. Ocúltame en la espesura del bosque, para que pueda oir lo que digan; pues así puedo enterarme de lo que debo.

ESCENA IV

El Coro

Ved quién es; dónde está; dónde podemos encontrar a ese desterrado, el más audaz de los mortales. Mirad, buscad, llamad por doquier; es un anciano errante, fugitivo, extranjero, sin duda, en estos lugares; de otro modo, ¿hubiera osado penetrar en ese bosque vedado a los humanos, en la morada de las invencibles diosas que nombramos temblando, ante las que pasamos, sin osar mirarlas, sin proferir palabra y no permitiéndonos sino la voz interior de un pensamiento de buen agüero? A ese asilo, no obstante, diz que un hombre impío ha dirigido sus pasos. En vano miramos alrededor del bosque. Inquirimos dónde puede estar y no podemos descubrirlo.

ESCENA V

EDIPO, ANTÍGONA, el Coro

Edipo

Aquí estoy, soy yo; porque infiero de vuestras palabras que es a mí a quien buscáis.

El Coro

Dioses, su aspecto es horrible, su voz es espantosa.