Ismena

Sí, sin duda, padre mío, y varios oráculos lo afirman.

Edipo

¿Qué oráculos son esos, hija mía? ¿Qué predicen?

Ismena

Que aquí mismo, en vuestra vida y después de vuestra muerte, los pueblos os buscarán para su propia seguridad.

Edipo

¿Y qué socorro podría esperarse de un mortal en el estado en que yo estoy?

Ismena

En vos sólo, dicen, residen sus fuerzas.