El Coro
Vedle que sale, a punto, de su palacio.
ESCENA II
Los precedentes, CREÓN
Creón
¿Qué es eso? ¿Qué feliz suceso venís a anunciarme?
El guarda
Señor; no hay nada que los hombres deban afirmar con juramentos. A menudo el primer pensamiento es desmentido por el que le sigue. Asustado con vuestras amenazas, había yo hecho propósito de no parecer por aquí más; pero, ¿hay felicidad comparable a la que sale a nuestro paso contra toda esperanza? Pese a mis juramentos, torno y os traigo a esta joven princesa, a quien he sorprendido rindiendo al muerto los honores de la sepultura. No se necesita, por esta vez, consultar la suerte, soy yo el favorecido. Yo sólo la traigo; nadie más tiene esa gloria. Ahora, señor, tratadla como lo creáis oportuno; juzgad, interrogadla; en cuanto a mí, libre y exento de todo deber, es justo que no me vea bajo el peso de vuestras sospechas.
Creón
¿De qué manera, en qué lugar te has apoderado de ella para traérmela?