Basta ya de vos y de vuestro himeneo; es demasiado importunarme.

Ismena

¿Podríais privar a vuestro hijo de aquella a quien ama?

Creón

El infierno pondrá fin a tales amores.

Ismena

¿Su muerte parece, pues, resuelta?

Creón

Vos lo habéis dicho, y yo lo he mandado; no más dilaciones. ¡Guardas!, que se las lleven al palacio y que de ahora en adelante, estas dos mujeres dejen de ser libres; los más bravos han recurrido a la fuga al ver la muerte aproximarse.

ESCENA IV