¡Cielos! ¡Oh dioses! ¡Mi alma está confundida de horror! ¡Y que no me hundan una espada en el seno! ¡Infortunado, he caído en un abismo de calamidades!
El Esclavo
Os miraba al morir como único autor de tantos males.
Creón
¿Pero de qué manera ha acabado sus días?
El Esclavo
Hiriéndose a sí misma en cuanto ha sabido el deplorable destino de su hijo.
Creón
Sólo yo entre los mortales, sólo yo la causa de tantas desgracias. ¡Infortunado, yo te he dado la muerte! Esclavos, apartadme de estos lugares, llevadme cuanto antes como si no viviera ya, como si no fuera ya nada.
El Coro