Edipo
Apolo, amigos míos; Apolo ha querido colmar así mis males. Pero no otro que yo me ha herido; sólo he sido yo. ¿Y de qué me hubiera servido ya la luz, no quedándome ya que ver sino objetos dolorosos?
El Coro
¡Oh, es muy cierto!
Edipo
¿Qué me quedaba, en efecto, que ver, que amar, que oir con algún placer? Amigos míos, daos prisa en llevarme fuera de aquí; llevaos a este malvado, a este miserable, cargado de imprecaciones, el más aborrecido de los dioses.
El Coro
¡Oh desgraciado, a quien su carácter y sus infortunios han hecho por igual infeliz, a quien querríamos no haber conocido jamás!
Edipo
¡Perezca aquel cuya piedad funesta me libró de los lazos crueles que oprimían mis pies y conservó mi vida! Yo hubiera muerto, y no hubiera sido para mis amigos y para mí un tan gran motivo de dolor.