Las letras, cuyo nombre en Tagalog fué Titic,[[28]] se nombraban repitiéndolas, y decían: kaka, gaga, nganga, etc., etc. Asi las llamaban al deletrear ó recitarlas una tras otra al decir el alfabeto; pero cuando se trataba de nombrar una sola, no solamente la duplicaban, sino que la hacian seguir del pronombre demostrativo yaon, (este, ese,) como nosotros en español las hacemos preceder del artículo. Entonces, decian tatayaon, dadayaon, y asi de los demas. El P. San Buenaventura, dá de esto una explicacion suficiente en su diccionario.[[29]] Las vocales estaban sugetas á la misma regla.

Si los indigenas de Filipinas han olvidado por completo los caracteres con que sus antepasados escribieron sobre las hojas de las plátanos y de las palmas sus poesias y sus golos, y quizás sus crónicas y tradiciones; si estos caracteres no les dicen hoy ya nada, y hasta ignoran que hayan existido, conservan sinembargo, algo relacionado con sus alfabetos y su escritura. Este algo es la manera monótona que tienen de leer, como cantando, cual si estubieran inseguros de su lectura y con una voz gangosa, manera de leer que han heredado de sus abuelos, y que aquellos empleaban, como ya dijimos, hasta tropezar con la significacion verdadera de la palabra, porqué su lectura «era mas bien adivinar», como dice el P. San Agustin.


NOTAS A PIE DE PÁGINA:

[1]

M. de Sainte-Croix regaló á la Biblioteca Real, hoy nacional de Paris, un ejemplar de la reimpresion del «Arte de la lengua ilocana—Manila, 1617.» Dice M. Jacquet que este ejemplar lleva al principio una hoja manuscrita al parecer por el mismo donante, y que representa el Alfabeto ilocano que damos con el n^o 6.

[2]

Relations de divers voyages curieux.—Paris, 1696.