Un devoto que recurre a Santa Filomena, le pide su protección contra el demonio (Novena, pág. 22) y dice: “Satanás como león hambriento, dá vueltas a la redonda; sus ministros se animan unos a otros para derribarme, yo con mi flaqueza soy también enemigo de mi misma alma * * *.”
Como he dicho, las novenas sirven para implorar la misericordia divina usando la intervención de un Santo o de la Virgen, y para conseguir una necesidad o un simple capricho en la vida.
Nada más alentador como tener noticia del origen de la novena de San Antonio de Padua que “se dice fué revelada por el mismo Santo * * * y los devotos pueden hacerla con gran confianza de alcanzar por su intermedio lo que desean.” (Novena a San Antonio, Manila, 1909, pág. 5.)
“El mismo San Antonio reveló a una devota suya el modo de hacerla” (pág. 6).
Quien pide recibe
La de María de los Dolores (Manila, 1910, pág. 5), es “para obtener lo que se desea en cualquiera pretensión del alma o para bien del cuerpo.”
La novena de San Vicente Ferrer, “aunque puede hacerse en casa, será mucho mejor hacerla en la Iglesia; porque allí el que pide recibe y el que busca halla, SEGÚN DICE EL MISMO DIOS” (pág. 5 de su Novena. Manila, 1917).
San Ramón Nonnato es: “Patrón de los labradores y de sus ganados. Antídoto maravilloso contra la peste. Refugio universal para sanar todas las enfermedades y dolores. Protector singular de las mujeres que le llamaban en sus peligrosos partos, y de las estériles, que buscan el consuelo de su patrocinio.” Esto dice la portada de su novena, Manila, 1918.—“Solo al invocar su nombre, al adorar su Santa Reliquia, y al beber de la agua pasada por ella, hace a millares el Santo los portentos” (pág. 6).
“Yo, dice una devota, tengo tanta fé y experiencia en San Ramón, que cuanto por su medio he pedido a Dios, todo me lo ha concedido, y por la verdad, juro y firmo lo dicho.” (Novena, pág. 15.)