La lista de milagros hechos por la Imagen de la Virgen del Rosario es interminable y ocupa las páginas 37 a 90 de la Novena. No solamente hace milagros la imagen, sino también su falda o saya, lo mismo que el aceite que arde en su lámpara y el agua en donde se mojan sus manos y cualquier rosario u objeto tocado en su saya o imagen (pág. 90).
En la novena a San José (Manila, 1910), después de recordarle su parentesco con Dios, se afirma que no hay patrocinio más eficaz para alcanzar lo que se pide que el suyo (pág. 7). “Necesitando todos del favor divino, es cierto que no faltará este al que, confiado, se acogiera al amparo del Señor San José” (pág. 29). “San José socorre al menesteroso, da salud al enfermo, consuela al afligido, envía lluvia, contiene los hielos, multiplica los frutos, favorece en las tempestades, en los caminos, en los naufragios * * *. Finalmente, ninguno habrá que habiéndose valido del Santo, no haya recibido el efecto de su petición” (pág. 31).
Al Santo Niño de Cebú, imagen que dejaron en aquella ciudad los compañeros de Magallanes, recurrían los cebuanos, antes de convertirse al catolicismo, para pedirle lluvias, “Llevándole en procesión a la playa y metiéndole en el agua, y así conseguían la lluvia de que habían menester” (Novena al Santísimo nombre de Jesús, Malabón, 1895, pág. 11). Sin embargo, la inmersión en el agua del mar, era un recurso que podía llamarse de casos extremados, porque dice así un verso de esta novena:
“Si acaso no conseguían
las aguas porque os rogaban,
al mar, Oh Niño, os llevaban,
y en las aguas os metían:
y así el agua que pedían,
otorgaba vuestro amor.” (Pág. 29.)
Los milagros más conocidos hechos por el Santo Niño tuvieron lugar desde 1618 a 1675; desde entonces no se registra en la Novena ninguno memorable. Sin embargo, la Novena afirma que milagros los “hace continuamente el Santo Niño” (pág. 15) y “a él recurren todo los visayas de Bohol, Cebú, Leyte, Samar, Mindanao y muchos tagalos para besar sus sagrados piés, y venerarle, y encomendarle sus necesidades y desgracias pidiendo alivio en sus enfermedades, ayuda en las navegaciones y su protección en todos los sucesos de la vida” (págs. 15-16).