Ausencia de lógica

La mentalidad lógica no se puede desenvolver cuando se fomenta y cultiva el absurdo, principalmente cuando se le presenta cubierto con el falso barniz de religión, cuando se funda en la superstición de un carácter totalmente pueril y simple.

En la vida de San Vicente Ferrer, impresa en su novena, se refieren los siguientes milagros, y no hay duda alguna que quien cree en ellos, no puede de ninguna manera cultivar las funciones de su inteligencia.

“En Valencia, un criado del conde de Faura, que nació sordo y sin lengua, estuvo así muchos años; y adorando un día la reliquia de San Vicente, curó de la sordera, le nació la lengua y habló en adelante” (pág. 17).

“Una mujer dió a luz un pedazo de carne sin figura humana. Ofrecióle a San Vicente haciendo decir una misa, y a la Epístola ya tenía cabeza, al Evangelio brazos, al Consagrar piernas, y al fin se hallaron con un bello niño. Lo mismo ocurrió a otra señora de Toledo” (pág. 34).

“En Lisboa vivía corrida una dama por ser tan fea, que era la risa de los que la veían. Acudió a San Vicente y amaneció una mañana muy hermosa y agraciada, de que resultó ser tan devotas a San Vicente las damas de Lisboa que no las exceden las de Valencia” (pág. 37).

“Un mercader partió a una feria y entretanto su mujer cometió una fragilidad por lo que quedó * * *. Se encomendó arrepentida a San Vicente y el Santo salió al camino por donde volvía el marido con unos caballos, poniéndose allí a espantarlos por medio de una capa y los dispersó. Entonces el marido perdió su tiempo en reunir sus caballos, de modo que, cuando llegó a su casa, ya había tenido tiempo su esposa de salir de su cuidado, librándose de las consecuencias de su falta.” Así se refiere con la mayor naturalidad un acto inmoral y grotesco, en que sale sin razón ni causa castigado el marido inocente, y el Santo ejecuta con su capa una picardía digna tan sólo de un granuja del arroyo.

Se dice que San Ramón toma tal interés en las desdichas y penas de sus devotos y es tan extremadamente compasivo “que han sudado sus imágenes por la aflicción de los devotos” (pág. 12). “Una imagen del Santo sudó tan manifiestamente al tiempo que su devota padecía, que se manchó el velo con que se cubría; y algunos pañolitos mojados en el sudor aliviaban maravillosamente los dolores de cabeza” (pág. 21).

San Roque tiene el poder de evitar la propagación de las epidemias. “Su protección es la que nos preserva de la peste y de otras muchas dolencias, que teniendo su origen en la corrupción del aire que nos había de conservar la vida, nos causa la muerte” (pág. 3).