Y añade lo que sigue:
“No debe perderse de vista que el indio es un niño mal educado, pero un niño grande y en el completo desarrollo de las pasiones. No obra por conciencia, sino por temor; no se mueve por razones, sino por impresiones; amigo de novedades y de espectáculos, se mueve al compás de las diferentes impresiones que recibe. Naturalmente es inconstante y veleidoso, y ya quiere una cosa y ya otra, y vuelve a querer lo que antes no quiso, sin firmeza ni estabilidad en ninguna cosa, sin saber muchas veces qué querer, ni qué le conviene. Tal es el indio filipino ligeramente bosquejado.”
Los españoles filipinos
“Los españoles filipinos lo son en dos maneras: unos son descendientes inmediatos de españoles, descienden de españoles filipinos o también hijos de madre filipina y padre peninsular.” (Pág. 288.)
“Tienen por desgracia muchas de las malas cualidades del español y el indio, y carecen de la docilidad de carácter que en éste se observa, y de la nobleza e hidalguía característica de aquél. Son de poco corazón, cobardes y apocados, mas son altaneros, coléricos, y descomedidos con los indios, a quienes suelen despreciar y maltratar de palabra y de obra, y frecuentemente estúpidos y empalagosos.”
“De los indios aprenden todas las supersticiones, mil fábulas inverosímiles y absurdas que son tradicionales en ellos, y en una palabra todos sus usos y costumbres; así comen morisqueta con los dedos como ellos, y tienen marcada afición a sus golosinas y comidillas sucias de los indios.”
“Como se educan con mucho mimo y no se les vá a la mano, son mal criados, desobedientes, caprichosos, insolentes y mal hablados. Las mujeres se resienten algo de falta de pudor, y como se han criado en el abandono y la holgazanería, son inútiles para el gobierno de la casa de familia....” (Págs. 289-290.)
“....así los hombres como las mujeres, aunque religiosos, son crédulos y supersticiosos como los mismos indios.”
“Tal es la idea que de los filipinos se puede dar.” (Pág. 290.)