Afijo Ka y sufijo An.

Es común á casi todas las lenguas filipinas formar adjetivos y sustantivos con el procedimiento de anteponer á la raiz el prefijo ka y posponer el an. Regularmente los nombres así compuestos son de lugar y refiriéndose á estos se han aplicado luego á sus habitantes. Así ocurre con Kagayan, Kalagan, Kalibugan, Katalangan, Katubagan y tantos otros.

Otras formas.

Así como hemos visto los nombres igorrote y tinguian aplicados indistintamente á los infieles que habitan las montañas, así también hallamos en el norte de Luzón el nombre Kalinga tan generalmente aplicado á los montañeses de aquella región que, leemos en los escritos de los frailes señalarla con la voz de el Calinguismo. Unas tribus se dan á otras mutuamente el nombre de Kalinga y la razón es bien sencilla: en casi todos aquellos dialectos sigifica «enemigo», y como la principal ocupación de aquellos salvajes es una lucha constante de una tribu con otra es claro que todos se llaman con la misma voz: «enemigo», kalinga.

El sufijo non se usa en bicol y también en bisaya como taga en tagalog, y así vemos que llaman buquidnon á unos infieles de raza malaya que habitan la punta oriental del distrito de Misamis y que los españoles llaman monteses que es realmente la traducción del nombre filipino que llevan. A los campesinos se les llama en bisayas banuahanon de banua, «tierra, país».

Los tirurays de Mindanao se llaman ellos mismos etew rootor, «gente de arriba» (del rio), etew dawa, «gente de abajo», de la llanura, las vertientes de los rios, etew dogot, «gente de mar», los de la costa y etew tuduk, los montañeses.

La falta de vocabularios de todos los dialectos filipinos no me permite seguir fructuosamente un estudio etimológico completo de los nombres de razas ó tribus, pero con lo dicho se ve que todos tienen la misma ó idèntica formación.

En Cagayan, habitan las montañas cercanas de Naksiping y Tubang unos infieles pacíficos llamados aripas. Quitando la s final, que es de plural español, queda aripa que en ibanag significa «esclavo».

El averiguar la etimología de ita, aeta ó ata, nombres que en varias lenguas filipinas reciben los llamados negritos, ha quitado el sueño á muchos etnográficos que se han ocupado en estos interesantes insulares. Algún fraile misionero dijo que la voz significaba «arriba, en lo alto» y que se refería á la habitación elegida por los negritos en las alturas de las montañas. No diré por hoy que tal explicación no es fundada, pero tambien recuerdo que otros explican su etimología advirtiendo que itam significa «color negro» en malayo, y como los negritos tiene derecho á llevar un nombre con tal significado, resulta que no hallo reparo á esta etimología por lo que significa y la doy por lo que vale, lo mismo que la otra.