Al sur de la villa de la Concepcion, que está sobre la parte meridional del Rio de la Plata, está el monte de la Víbora, con dos bosques espesos casi redondos. Cerca de cuatro leguas al sur de ellos está el monte del Tordillo, que consiste en un gran número de bosques situados sobre un ribazo rodeado de un valle. Sus árboles son como los de los bosques del Saladillo. Lo mas es bajo y llano con yerba alta y aguanosa, donde se crian armadillos, ciervos, avestruces, caballos silvestres, así como en los bosques, leones y tigres.

Desde el Saladillo hasta las primeras montañas no hay rio ni riachuelo, ni mas agua que la que se coge en las lagunas en tiempo de lluvias.

Cerca de 15 ó 20 leguas al sud-oeste ó este, por sur de los bosques del Tordillo, está el gran promontorio del Cabo de San Antonio, que forma la parte meridional del Rio de la Plata. La figura de este cabo es redonda, y no punteaguda como está representado en algunos mapas. Este es una peninsula, y su entrada al occidente sobre una laguna pantanosa, que viene del mar, ó de la agua salada del Rio de la Plata. La mayor parte es de barro con muy poca tierra encima, y está regado en invierno por unos pequeños riachuelos de agua salada, que generalmente se secan en verano. Sus pastos no son tan buenos, ni la yerba tan alta como la del Tordillo y Saladillo. Al medio-dia de este promontorio entra un brazo del Océano occidental, formando una bahia, y terminando en lagunas. No se sabe si esta laguna, ó bahia puedo servir para estancia de navios, respecto de que jamas se ha sondeado, no atreviéndose á llegar allí los navios por miedo de los bancos, que llaman Arenas Gordas. He rodeado alguna parte de esta laguna, y pasado los canales por los cuales otros tienen comunicacion con la bahia; pero fué con gran peligro, no solo por los pantanos, sino tambien por los tigres, que son mas numerosos de lo que he visto en parte alguna. Sobre los bordes de estas lagunas hay bosques muy espesos, de tala y sauco, donde se refugian estos animales, cuyo alimento es el pescado.

Hácia la costa hay tres hileras de arena: la mas cercana á la mar es muy alta y movediza á todos vientos, pareciendo montañas á alguna distancia: la segunda está á media milla distante de la primera, y no es tan alta: la tercera aun dista mas, y está muy baja y angosta, no llegando la arena á dos pies de alto. La tierra entre estas hileras es esteril, y no cria yerba. La península abunda de caballos silvestres: es de advertir, que entraron en ella de los paises vecinos; pero que jamas hallaron camino para salir, circunstancia que atrae allí á los indios para cazarlos. Este pequeño territorio se llama por los españoles el Rincon de Tuyú, porque el pais inmediato tiene este nombre en mas de 40 leguas al occidente. Tuyú en lengua india significa bárbaro, que es el suelo de aquel pais, continuando así, hácia el medio dia, hasta cerca de 10 leguas de las primeras montañas.

Las hileras de arena arriba dichas llegan á tres leguas del Cabo de Lobos, teniendo al poniente pantanos bajos de dos ó mas leguas de ancho, que se extienden toda la costa antes de llegar á la tierra mas alta del Tuyú, no lejos de los bosques del Tordillo. En este pais hay muchas colinas pequeñas, que se extienden del levante al poniente, distantes unas de otras tres leguas. Comunmente son dobles, habiendo al pié de cada una de ellas una laguna de una, dos, y aun de tres millas de largo. Las mas principales de estas lagunas, son las del Bravo, el Palantelen, Lobos, Cerrillos, &a. Las mencionadas colinas forman en general altos, y collados hácia las lagunas, las cuales sin tener rios, riachuelos, ni fuente alguna que las supla, rara vez carecen de agua, sino en tiempo de gran sequía. Los españoles los llaman cerrillos, de que aun hay algunos al otro lado del Saladillo.

Este país, en ciertos tiempos del año, abunda de un número increible de caballos silvestres, y por esto se juntan en él para hacer sus provisiones los Tehuelches, y algunos de las tribus de los Puelches, Guilliches y Moluches. Hacen sus pequeñas casas movedizas, sobre las referidas colinas, y van todos los dias á la caza, hasta tener suficiente provision para volverse á sus tierras respectivas.

Cerca del mar, y casi junto á las hileras de arena, hay una laguna grande, llamada la Mar Chiquita, que está cerca de cinco leguas del cabo de Lobos, teniendo otras tantas de largo, aunque solo dos ó tres millas de ancho. Es salada, y tiene comunicacion con el Océano por un rio que atraviesa los bancos de arena. Hay dos, ó tres rios pequeños, que salen del norte de las montañas del Volcan y Tandil, y cruzan la llanura, de poniente á levante, causando algunos pantanos, y vaciándose finalmente en dicha laguna. Estos rios son de agua dulce, crian bagres, y gran número de nutrias, como ya he dicho. Los mayores vienen del Tandil, y entran en la punta septentrional de aquella laguna.

Al norte de estos rios es mucho mejor el terreno, y la yerba alta y verde, hasta el pié de las montañas. No hay bosques ni árboles sueltos, pudiendose ver las montañas en dia claro á distancia de 20 leguas, sin embargo de no ser muy altas: tan llano y anivelado está este pais.

Estas montañas estan dispersas, y sus valles intermedios son muy hermosos. Comienzan á 6 leguas de la costa, y continuan hasta 40 leguas hácia el poniente: desde su nacimiento empiezan á ser particulares, y estan cubiertas de yerbas, hasta cerca de 10 varas de sus cumbres, en donde hay muchas piedras casi en forma de muralla que cerca la montaña, excepto un cabo que declina gradualmente. Esta parte declinante se divide en montecillos y valles, con sus riachuelos que se juntan en el llano, y forman un corriente comun.

En las cimas de estos montes hay un grande espacio con variedad de peñascos, y colinas con profundos arroyos que corren entre ellas. Hay tambien bosques de árboles bajos y espinosos que sirven para el fuego. La variedad de este pais es de dos, ó tres leguas de largo, en algunas partes de una legua de ancho, y en otras mas, especialmente hácia el cabo que declina. Al pié de estas montañas hay muchos manantiales que caen en los valles, y forman arroyos. Los senderos, por donde se sube á ellos, son pocos y muy angostos. Los indios los tapan ó cierran para asegurarse de los caballos silvestres que cogen en el Tuyú, y los echan á pacer sobre estas cimas, de donde no pueden salir con facilidad por otra via, que estos pasos estrechos.