Entre estas montañas hay un espacio llano de dos ó tres leguas de ancho con tal cual ribazo, regado por riachuelos que corren, ya por medio, ó ya al rededor, formados de las fuentes ó manantiales que nacen de las montañas. Estos valles son muy fértiles, con el terreno negro y profundo, sin mezcla de arcilla: están siempre cubiertos de tan buena yerba, que el ganado engorda en poco tiempo. Estos pastos por lo comun están bien cerrados por un lado con las montañas, pero muy abierto al norte y nord-oeste. No he visto en el distrito de Buenos Aires parage alguno tan capaz de ser beneficiado como este: el único inconveniente á que está sugeto, es la falta de maderas para la fábrica de casas; lo que en pocos años, y con no mucho trabajo se podria remediar, mayormente cuando hay materiales bastantes para fabricar casas, que podrian durar y servir, cubriéndolas de cañas, hasta que tuviesen lo necesario para hacerlas mejor.

Los riachuelos que salen de estas montañas, alguna vez entran en el mar, ó forman lagunas, y de ellas son algunas de una legua y mas de largo. Una es de figura oval, que se extiende de montaña á montaña, y es muy tempestuosa cuando la baten los vientos. Hay otra, que la llaman la laguna de Cabrillos, y tan larga, aunque mas angosta que la primera. En esta laguna hay un gran número de patos de varios géneros y colores; algunos tan grandes como gansos. Vense á un lado de ella colinas, y al otro una orilla alta y quebrada: por una punta le entra un pequeño rio, que sale de las montañas, y no teniendo canal por donde vaciarse, corre bajo de tierra, hasta que á la distancia de una legua entre la laguna, y la costa vuelve á salir.

La parte de las montañas, que están al este, y mas inmediatas al mar, se llama por los españoles Volcan, por error ó corrupcion del nombre indiano Vuulcan, teniendo al sur una abertura muy grande, que es lo que significa Vuulcan en la lengua moluca. No hay volcanes, aunque la palabra española manifiesta haberlos en este país.

La parte intermedia se llama Tandil, tomado de una montaña de este nombre, mas alta que las demas. La última punta de esta hilera de montañas se llama Cairu.

Al este de aquel Vuulcan, ó grande abertura hácia la mar, no está la tierra tan igual en el espacio de dos leguas; pero despues es llana con sus riachuelos, donde, igualmente que en el suelo quebrado y costanudo, hay algunos bosques espesos y casi impenetrables, en los cuales se halla con abundancia un arbol bajo y espinoso, y saucos de seis á siete varas: su fruto es como el del nuestro, pero bueno para comer, teniendo un poco de agrio con una dulzura agradable. En los paises al norte de Buenos Aires y Córdoba, &a., este fruto es amargo y fastidioso, y el árbol no crece tanto. Junto á la costa, á cosa de tres millas, el terreno es mas alto, y continua á lo largo de la costa por cuatro leguas, siendo muy fertil, con ricos pastos donde presto engorda el ganado.

Cerca de la playa en esta parte hay dos colinas pequeñas y redondas, llamadas los Cerros de los Lobos Marinos. La playa consiste en peñas altas, y grandes piedras. Hay muchos rebaños de lobos y leones de mar, que (como ha escrito Lord Anson en su viage) duermen sobre aquellas peñas, en cuyas cuevas crian los cachorros.

Mas abajo, hácia el sur, toda la boca del rio Colorado, ó primer Desaguadero tiene sus orillas perpendiculares, de tan grande altura que inspira horror al mirarlas; pero terminan en arenas, y bajios. En esta costa hay muchos rios y riachuelos que cruzan las llanuras, desde las dichas montañas y entran en el Océano.

Este país, entre las primeras montañas y el Casubatí, es llano y abierto, y los indios comunmente necesitan cuatro dias para pasarle cuando andan sin tiendas. Los Pampas que van al rio Colorado, se dirigen desde el volcan mas cercano á la costa, y pasan entre el Casuhatí y el mar, cerca de 15 leguas al este de la montaña, y casi otro tanto desde la mar al poniente, para evitar un desierto arenoso, llamado Huecubu-mapu, ó pais del Diablo; donde ellos y sus familias se perderian si hubiese viento al tiempo de pasarle.

El Casuhatí es el principio de una hilera de montañas que forman una especie de triángulo, del cual este es el primer ángulo, y desde aquí se extiende un lado del triángulo, hasta la cordillera de Chile, y el otro termina en el estrecho de Magallanes: pero no de modo que no esté algunas veces interrumpido por valles y continuadas montañas, que corren del norte al sur haciendo varios rodeos. La parte que forma el Casuhatí es la mas alta. En el centro de algunas montañas menores nace una muy alta, que iguala á la Cordillera, y está siempre cubierta de nieve, á cuya cumbre rara vez se atreven á subir los indios.

De esta alta montaña se deriva el nombre de Casú, que en lengua de los indios de Puel, significa una montaña, y hati, alta. Los Moluches ó Molucas la llaman Uutyalel, monton grueso. De la parte del sur de esta montaña nacen algunos arroyos y corrientes, que tienen profundas orillas cubiertas de mimbres, de que se sirven los indios para hacer cestos, ó corrales para encerrar sus ganados. Corriendo hácia el sur se junta y forma un pequeño rio, que va al sudeste, y entra en el Hueyque-leubu, ó Rio pequeño de los sauces, á cierta distancia de su boca. Las montañas de Casuhati, continuando tres ó cuatro leguas hácia el poniente, tienen una abertura de 300 varas de ancho, por la cual los que toman este camino, (y no el de Casuhati, ó el rio Colorado) estan obligados á pasar. Llámase Huaminí, y tiene á los dos lados ásperas y casi perpendiculares montañas. Todo el pais inmediato á ella está cubierto, y tiene buenos pastos. La disposicion oportuna de estas colinas, para tener como encerrado en ellas el ganado, los arroyos, las llanuras del poniente, y la grande abundancia de caza, son la causa por que los indios de diferentes naciones lo habiten siempre.