«Primeramente, en cuanto al templo y oráculo del dios Apolo, en Pitia, demandamos sea lícito a todos los que quisieren de una y otra parte ir a él sin fraude ni temor alguno para pedir consejo al oráculo en la manera acostumbrada.»

Este artículo fue aprobado por los lacedemonios y por los diputados de sus aliados que allí se hallaron, los cuales prometieron hacer su deber para que los beocios y los focenses le aprobasen, y que para ello les enviarían mensajeros.

«Tocante al dinero del templo de Apolo que fue robado, queremos que se proceda contra los culpados por rigor de justicia para castigarlos según su merecido y como se acostumbra a hacer en tal caso, y que nosotros y vosotros y todos aquellos que quisiesen ser comprendidos en la tregua guardarán las ordenanzas y costumbres antiguas respecto a este artículo.»

A esto respondieron los lacedemonios y sus aliados, que si la paz se hace, cada una de las partes se debe contentar con su tierra según que la posee al presente, a saber: que los términos y límites de los lacedemonios sean en los confines de Corifasio, entre Búfrade y Tomeo, y los de los atenienses en Citera, sin inmiscuirse ninguno de ellos en las alianzas de los otros.

«Ítem, que los de Nisea y Minoa no pasasen por el camino que va desde Pilos hasta el templo de Neptuno, y desde el templo hasta el puente que va a Minoa, por cuyo camino tampoco los megarenses puedan pasar, ni menos los que están en la isla que los atenienses nuevamente han tomado.

»Ítem, que los unos no tengan comercio alguno de mercaderías ni otra cosa con los otros.

»Ítem, que los atenienses puedan usar y gozar de todo lo que poseen al presente en la ciudad de Trecén, y todas otras tierras que les quedaren por contrato, a su voluntad.

»Ítem, que puedan ir por mar a sus tierras y a las de sus amigos y aliados, a su voluntad, y que los lacedemonios no puedan navegar con naves largas a vela, sino con barcos a remo de porte de 500 talentos.

»Ítem, que todos los embajadores puedan ir sin impedimento ni estorbo alguno con la compañía que quisieren, así por los dominios de los peloponesios como por los de los atenienses, por mar como por tierra, para tratar de conciertos.

»Ítem, que no pueda ser recibido ni acogido ningún tránsfuga, siervo o libre, que se pasara de una parte a la otra.