Después de comer pasaron a lo largo de la tierra de Cime, y fueron a cenar a la villa de Arginusas, que está en tierra firme enfrente de Mitilene.
Cuando hubieron cenado, navegaron la mayor parte de la noche, de tal manera, que llegaron casi a mediodía a Harmatunte, villa en tierra firme, frente a Metimna, donde comieron apresuradamente.
Después de comer, pasando cerca de Lecto, de Larisa, y de Hamáxito, y de otros lugares de esta región, llegó a Reteo, donde comienza el Helesponto, casi a media noche, parte de la armada, y la otra parte a Sigeo, y a los otros puertos vecinos.
Los atenienses que estaban en Sesto con diez y ocho buques, viendo que sus atalayas les hacían señales con fuegos, y lo mismo otros muchos fuegos que hacían a la orilla de la mar, conocieron que los peloponesios habían entrado en el golfo de Helesponto, y embarcáronse aquella misma noche dirigiéndose por el Quersoneso hacia Eleunte, pensando por esta vía evitar, y desviarse de la armada de los enemigos y salir a alta mar; y en efecto, pasaron con tanta diligencia, que los diez y seis buques que estaban en Abido no los vieron, aunque tenían orden de los otros peloponesios para que los atenienses no pasasen sin que ellos lo supieran.
Cuando apareció el alba vieron los barcos de Míndaro, y sin pérdida de momento, se pusieron en huida, no saliendo todos a alta mar, antes parte ellos se refugiaron en tierra firme, y algunos otros en Lemnos. Cuatro de ellos que quedaron de los últimos, fueron presos cerca de Eleunte con las gentes que estaban dentro, porque encallaron junto al templo de Protesilao. También cogieron dos buques vacíos, porque los que estaban dentro se salvaron, y quemaron otro vacío, que también habían preso.
Hecho esto, y habiendo juntado, así de Abido como de otros lugares, hasta ochenta y seis trirremes, fueron derechos a Eleunte, pensando tomarla por la fuerza; mas viendo que no había esperanza de ello, se dirigieron a Abido.
En este tiempo los atenienses, pensando que la armada de los enemigos no podría pasar sin que lo supiesen, estaban siempre delante de Éreso, y hacían sus preparativos para atacar la muralla. Mas cuando supieron que los otros habían pasado, abandonaron el cerco, se fueron con toda diligencia hacia el Helesponto para socorrer a sus gentes, y encontraron dos buques peloponesios que habían seguido con demasiado empeño a los otros atenienses, los cuales tomaron.
Al día siguiente de mañana llegaron a Eleunte, donde recogieron los otros buques que habían escapado del encuentro de Imbros, refugiándose allí, y por espacio de cinco días hicieron sus aprestos para el combate; después de lo cual libraron la batalla en la forma siguiente:
XV.
Victoria de los atenienses contra los peloponesios en el mar del Helesponto.