Al llegar la Salaminia al Pireo, fue condenado a muerte en rebeldía por los atenienses, como también los que le acompañaban.

XI.

Después de la partida de Alcibíades, los dos jefes de la armada que quedaron ejecutan algunos hechos de guerra en Sicilia, sitiando Siracusa y derrotando a los siracusanos.

Después de la partida de Alcibíades, los otros dos capitanes de los atenienses que quedaron en Sicilia dividieron el ejército en dos partes, y por suerte cada cual tomó a su cargo una.

Hecho esto partieron ambos con todo el ejército hacia Selinunte y Egesta, para saber si los egesteos estaban decididos a darles el socorro de dinero que les habían prometido, y conocer el estado en que encontraban los negocios de los selinuntios, y las diferencias que tenían con los egesteos.

Navegando al largo de la mar, dejando a la isla de Sicilia a la parte de mar de Jonia, a mano izquierda, vinieron a aportar delante de la ciudad de Hímera, la única en aquellas partes habitada por griegos; pero los de Hímera no quisieron recibir a los atenienses, y al partir de allí fueron derechamente a una villa nombrada Hícara, la cual, aunque poblada por sicilianos, era muy enemiga de los egesteos, y por esta causa la robaron y saquearon, entregándola después a los egesteos.

Entretanto llegó la gente de a caballo de los egesteos, que con la infantería de los atenienses se internaron en la isla, robando y destruyendo todos los lugares que hallaron hasta Catana. Sus barcos iban costeando a lo largo de la mar, y en ellos cargaban toda la presa que cogían, así de cautivos y bestias como de otros despojos.

Al partir de Hícara, Nicias fue derechamente a la ciudad de Egesta, donde recibió de los egesteos treinta talentos para el pago del ejército, y habiendo provisto allí las cosas necesarias, volvió con ellos al ejército.

Además de esta suma percibió hasta ciento y veinte talentos que importó el precio de los despojos vendidos.

Después fueron navegando alrededor de la isla, y de pasada ordenaron a sus aliados y confederados que les enviasen la gente de socorro que les habían prometido, y así, con la mitad de su armada vinieron a aportar delante de la villa de Hibla, que está en tierra de Gela, y era del partido contrario, pensando tomarla por asalto; mas no pudieron salir con su empresa, y en tanto llegó el fin del verano.