la gloria que encierro en mí.”
Dadme la daga y la espada;
esa cruz podéis tomar;
ya no hay esperanza en nada,
pues no me sé aprovechar
de aquella sangre sagrada.
Desatadlos.
Enrico.
Ya lo estoy,
y lo que no he visto creo.
la gloria que encierro en mí.”
Dadme la daga y la espada;
esa cruz podéis tomar;
ya no hay esperanza en nada,
pues no me sé aprovechar
de aquella sangre sagrada.
Desatadlos.
Enrico.
Ya lo estoy,
y lo que no he visto creo.