y sabiendo mi honrado atrevimiento,

el Duque manda que me siga y prenda

su gente por aquestos despoblados;

y ya desesperado de librarme,

salgo al camino. Quíteme la vida,

de tantos, por honrada, perseguida.

Mireno.

Lástima me habéis hecho; y ¡vive el cielo!

que si como la suerte avara me hizo

un pastor pobre, más valor me diera,