(Hay malos escritores que se lisonjean fácilmente de lograr fama póstuma cuando no han podido merecerla en vida.)

Estábase una Cabra muy atenta Largo rato escuchando De un acorde violín el eco blando. Los pies se la bailaban de contenta, Y a cierto Jaco, que también suspenso5 Casi olvidaba el pienso, Dirigió de esta suerte la palabra: "¿No oyes de aquellas cuerdas la armonía? Pues sabe que son tripas de una Cabra Que fué en un tiempo compañera mía.10 Confío (¡dicha grande!) que algún día No menos dulces trinos Formarán mis sonoros intestinos." Volvióse el buen Rocín y respondióla: "A fe que no resuenan esas cuerdas15 Sino porque las hieren con las cerdas Que sufrí me arrancasen de la cola. Mi dolor me costó, pasé mi susto; Pero, al fin, tengo el gusto De ver qué lucimiento20 Debe a mi auxilio el músico instrumento. Tú, que satisfacción igual esperas, ¿Cuándo la gozarás? Después que mueras." Así, ni más ni menos, porque en vida No ha conseguido ver su obra aplaudida25 Algún mal escritor, al juicio apela De la posteridad, y se consuela.

FÁBULA XX

La Abeja y el Cuclillo

(La variedad es requisito indispensable en las obras de gusto.)

Saliendo del colmenar, Dijo al Cuclillo la Abeja: "Calla, porque no me deja Tu ingrata voz trabajar. "No hay ave tan fastidiosa5 En el cantar como tú: Cucú, cucú, y más cucú, Y siempre una misma cosa." —"¿Te cansa mi canto igual? (El Cuclillo respondió):10 Pues a fe que no hallo yo Variedad en tu panal. "Y pues que del propio modo Fabricas uno que ciento, Si yo nada nuevo invento,15 En ti es viejísimo todo." A esto la Abeja replica: "En obra de utilidad, La falta de variedad No es lo que más perjudica;20 "Pero en obra destinada Sólo al gusto y diversión, Si no es varia la invención, Todo lo demás es nada."

FÁBULA XXI

El Ratón y el Gato

(Alguno que ha alabado una obra ignorando quién es su autor, suele vituperarla después que lo sabe.)

Tuvo Esopo famosas ocurrencias, ¡Qué invención tan sencilla! ¡qué sentencias!... He de poner, pues que la tengo a mano, Una fábula suya en castellano. "Cierto (dijo un Ratón en su agujero),5 No hay prenda más amable y estupenda Que la fidelidad; por eso quiero Tan de veras al perro perdiguero." Un Gato replicó: "Pues esa prenda Yo la tengo también..." Aquí se asusta10 Mi buen Ratón, se esconde, Y, torciendo el hocico, le responde: "¡Cómo! ¿la tienes tú?... Ya no me gusta." La alabanza que muchos creen justa, Injusta les parece15 Si ven que su contrario la merece. ¿Qué tal, señor lector? La fabulilla Puede ser que le agrade, y que le instruya. —"Es una maravilla; Dijo Esopo una cosa como suya."20 —"Pues mire usted: Esopo no la ha escrito; Salió de mi cabeza."—"¿Conque es tuya?" —"Sí, señor erudito: Ya que antes tan feliz le parecía, Critíquemela ahora porque es mía."25