El Papagayo, el Tordo y la Marica

(Conviene estudiar los autores originales, y no los copiantes y malos traductores.)

Oyendo un Tordo hablar a un Papagayo, Quiso que él, y no el hombre, le enseñara; Y con solo un ensayo Creyó tener pronunciación tan clara, Que en ciertas ocasiones5 A una Marica daba ya lecciones. Así salió tan diestra la Marica Como aquel que al estudio se dedica Por copias y por malas traducciones.

FÁBULA XXV

El Lobo y el Pastor

(El libro que de suyo es malo, no deja de serlo porque tenga tal cual cosa buena.)

Cierto Lobo, hablando con cierto Pastor, "Amigo (le dijo), yo no sé por qué Me has mirado siempre con odio y horror. Tiénesme por malo; no lo soy a fe. "Mi piel, en invierno, ¡qué abrigo no da!5 Achaques humanos cura más de mil; Y otra cosa tiene, que seguro está Que la piquen pulgas ni otro insecto vil. "Mis uñas no trueco por las del tejón, Que contra el mal de ojo tienen gran virtud.10 Mis dientes, ya sabes cuan útiles son, Y a cuántos con mi unto he dado salud." El Pastor responde: "¡Perverso animal! Maldígate el Cielo, maldígate, amén; Después que estás harto de hacer tanto mal,15 ¿Qué importa que puedas hacer algún bien?" Al diablo los doy Tantos libros Lobos como corren hoy.

FÁBULA XXVI

El León y el Águila

(Los que quieren hacer a dos partidos, suelen conseguir el desprecio de ambos.)