(Algunos emplean en obras frívolas tanto afán otros en las importantes.)

Mirando estaba una Ardilla A un generoso Alazán, Que dócil a espuela y rienda, Se adestraba en galopar. Viéndole hacer movimientos5 Tan veloces y a compás, De aquesta suerte le dijo Con muy poca cortedad: "Señor mío, De ese brío,10 Ligereza Y destreza No me espanto, Que otro tanto Suelo hacer, y acaso más.15 Yo soy viva, Soy activa, Me meneo, Me paseo, Yo trabajo,20 Subo y bajo, No me estoy quieta jamás." El paso detiene entonces El buen Potro, y muy formal, En los términos siguientes25 Respuesta a la Ardilla da: "Tantas idas Y venidas, Tantas vueltas Y revueltas30 (Quiero, amiga, Que me diga), ¿Son de alguna utilidad? Yo me afano; Mas no en vano.35 Sé mi oficio, Y en servicio De mi dueño Tengo empeño De lucir mi habilidad."40 Conque algunos escritores Ardillas también serán Si en obras frívolas gastan Todo el calor natural.

FÁBULA XXXII

El Galán y la Dama

(Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se le aplaude.)

Cierto Galán a quien París aclama Petimetre del gusto más extraño, Que cuarenta vestidos muda al año, Y el oro y plata sin temor derrama, Celebrando los días de su dama,5 Unas hebillas estrenó de estaño, Sólo para probar con este engaño Lo seguro que estaba de su fama. "¡Bella plata! ¡qué brillo tan hermoso! (Dijo la dama): ¡viva el gusto y numen10 Del Petimetre, en todo primoroso!" Y ahora digo yo: llene un volumen De disparates un autor famoso, Y si no le alabaren, que me emplumen.

FÁBULA XXXIII

El Avestruz, el Dromedario y la Zorra

(También en la literatura suele dominar el espíritu de paisanaje.)

Para pasar el tiempo congregada Una tertulia de animales varios (Que también entre brutos hay tertulias), Mil especies en ella se tocaron. Hablóse allí de las diversas prendas5 De que cada animal está dotado: Éste a la hormiga alaba, aquél al perro; Quién a la Abeja, quién al Papagayo. "No (dijo el Avestruz): en mi dictamen No hay más bello animal que el Dromedario."10 El Dromedario dijo: "Yo confieso Que solo el Avestruz es de mi agrado." Ninguno adivinó por qué motivo Tan raro gusto acreditaban ambos. ¿Será porque los dos abultan mucho?15 ¿O por tener los dos los cuellos largos? ¿O porque el Avestruz es algo simple, Y no muy advertido el Dromedario? ¿O bien porque son feos uno y otro? ¿O porque tienen en el pecho un callo?20 O puede ser también... "No es nada de eso (La Zorra interrumpió); ya di en el caso. ¿Sabéis por qué motivo el uno al otro Tanto se alaban? Porque son paisanos."[3] En efecto, ambos eran berberiscos;25 Y no fué juicio, no, tan temerario El de la Zorra, que no pueda hacerse Tal vez igual de algunos literatos.