(Las obras que un particular puede desempeñar por sí solo, no merecen se emplee en ellas el trabajo de muchos hombres.)

Un mudo a nativitate, Y más sordo que una tapia, Vino a tratar con un ciego Cosas de poca importancia. Hablaba el ciego por señas,5 Que para el mudo eran claras; Mas hízole otras el mudo, Y él a obscuras se quedaba. En este apuro, trajeron, Para que los ayudara,10 A un camarada de entrambos, Que era manco por desgracia. Éste las señas del mudo Trasladaba con palabras, Y por aquel medio el ciego15 Del negocio se enteraba. Por último resultó, De conferencia tan rara, Que era preciso escribir Sobre el asunto una carta.20 "Compañeros, saltó el manco, Mi auxilio a tanto no alcanza; Pero a escribirla vendrá El dómine, si le llaman." —"¿Qué ha de venir (dijo el ciego),25 Si es cojo, que apenas anda? Vamos, será menester Ir a buscarle a su casa." Así lo hicieron; y al fin El cojo escribe la carta;30 Díctanla el ciego y el manco, Y el mudo parte a llevarla. Para el consabido asunto Con dos personas sobraba; Mas, como eran ellas tales,35 Cuatro fueron necesarias. Y a no ser porque ha tan poco Que en un lugar de la Alcarria Acaeció esta aventura, Testigos más de cien almas,40 Bien pudiera sospecharse Que estaba adrede inventada Por alguno que con ella Quiso pintar lo que pasa Cuando, juntándose muchos45 En pandilla literaria, Tienen que trabajar todos Para una gran patarata.

FÁBULA XLVI

El Pollo y los dos Gallos

(No ha de considerarse en un autor la edad, sino el talento.)

Un Gallo, presumido De luchador valiente, Y un Pollo algo crecido, No sé por qué accidente Tuvieron sus palabras, de manera5 Que armaron una brava pelotera. Dióse el Pollo tal maña, Que sacudió a mi Gallo lindamente, Quedando ya por suya la campaña, Y el vencido sultán de aquel serrallo10 Dijo, cuando el contrario no lo oía: "¡Eh! con el tiempo no será mal Gallo: El pobrecillo es mozo todavía." Jamás volvió a meterse con el Pollo; Mas en otra ocasión, por cierto embrollo,15 Teniendo un choque con un Gallo anciano, Guerrero veterano, Apenas le quedó pluma ni cresta: Y dijo al retirarse de la fiesta: "Si no mirara que es un pobre viejo...20 Pero chochea y por piedad le dejo." Quien se meta en contienda, Verbigracia de asunto literario, A los años no atienda, Sino a la habilidad de su adversario.25

FÁBULA XLVII

La Urraca y la Mona

(El verdadero caudal de erudición no consiste en hacinar muchas noticias, sino en recoger con elección las útiles y necesarias.)

A una Mona Muy taimada Dijo un día Cierta Urraca: "Si vinieras5 A mi estancia, ¡Cuántas cosas Te enseñara! Tú bien sabes Con qué maña10 Robo, y guardo Mil alhajas. Ven, si quieres, Y veráslas Escondidas15 Tras de una arca." La otra dijo: "Vaya en gracia;" Y al paraje La acompaña.20 Fué sacando Doña Urraca Una liga Colorada, Un tontillo25 De casaca, Una hebilla, Dos medallas, La contera De una espada,30 Medio peine, Y una vaina De tijeras; Una gasa, Un mal cabo35 De navaja, Tres clavijas De guitarra, Y otras muchas Zarandajas.40 "¿Qué tal? dijo; Vaya, hermana, ¿No me envidia? ¿No se pasma? A fe que otra45 De mi casta En riqueza No me iguala." Nuestra Mona La miraba50 Con un gesto De bellaca; Y al fin dijo: "¡Patarata! Has juntado55 Lindas maulas. Aquí tienes Quien te gana, Porque es útil Lo que guarda.60 Si no, mira Mis quijadas. Bajo de ellas, Camarada, Hay dos buches65 O papadas, Que se encogen Y se ensanchan. Como aquello Que me basta,70 Y el sobrante Guardo en ambas Para cuando Me haga falta. Tú amontonas75 Mentecata, Trapos viejos, Y morralla; Mas yo, nueces, Avellanas,80 Dulces, carne Y otras cuantas Provisiones Necesarias." Y esta Mona85 Redomada ¿Habló sólo Con la Urraca? Me parece Que más habla90 Con algunos Que hacen gala De confusas Misceláneas Y fárrago95 Sin substancia.