FÁBULA XLVIII

El Ruiseñor y el Gorrión

(Nadie crea saber tanto, que no tenga más que aprender.)

Siguiendo el son del organillo un día, Tomaba el ruiseñor lección de canto, Y a la jaula llegándose entre tanto El Gorrión parlero, así decía: "¡Cuánto me maravillo5 De ver que de ese modo Un pájaro tan diestro A un discípulo tiene por maestro! Porque al fin lo que sabe el organillo A ti lo debe todo."10 —"A pesar de eso (el Ruiseñor replica), Si él aprendió de mí, yo de él aprendo. A imitar mis caprichos él se aplica: Yo los voy corrigiendo Con arreglarme al arte que él enseña;15 Y así pronto verás lo que adelanta Un Ruiseñor que con escuela canta." ¿De aprender se desdeña El literato grave? Pues más debe estudiar el que más sabe.20

FÁBULA XLIX

El Jardinero y su Amo

(La perfección de una obra consiste en la unión de lo útil y de lo agradable.)

En un jardín de flores Había una gran fuente, Cuyo pilón servía De estanque a carpas, tencas y otros peces. Únicamente al riego5 El jardinero atiende, De modo que entre tanto Los peces agua en que vivir no tienen. Viendo tal desgobierno, Su amo le reprende;10 Pues aunque quiere flores, Regalarse con peces también quiere. Y el rudo jardinero Tan puntual le obedece, Que las plantas no riega15 Para que el agua del pilón no merme. Al cabo de algún tiempo El amo al jardín vuelve, Halla secas las flores, Y amostazado, dice de esta suerte:20 "Hombre, no riegues tanto, Que me quede sin peces; Ni cuides tanto de ellos, Que sin flores, gran bárbaro, me dejes." La máxima es trillada,25 Mas repetirse debe: Si al pleno acierto aspiras, Une la utilidad con el deleite.

FÁBULA L

Los dos Tordos