FÁBULA LX

El Volatín y su Maestro

(En ninguna facultad puede adelantar el que no se sujeta a principios.)

Mientras de un Volatín bastante diestro Un principiante mozalbillo toma Lecciones de bailar en la maroma, Le dice: "Vea usted, señor Maestro, "Cuánto me estorba y cansa este gran palo5 Que llamamos chorizo o contrapeso; Cargar con un garrote largo y grueso Es lo que en nuestro oficio hallo yo malo. "¿A qué fin quiere usted que me sujete, Si no me faltan fuerzas ni soltura?10 ¿Por ejemplo, este paso, esta postura No la haré yo mejor sin el zoquete? "Tenga usted cuenta... No es difícil... nada..." Así decía, y suelta el contrapeso. El equilibrio pierde... ¡Adiós! ¿Qué es eso?15 ¿Qué ha de ser? una buena costalada. "¡Lo que es auxilio juzgas embarazo, Incauto joven! (el Maestro dijo): ¿Huyes del arte y método? ¡Pues, hijo, No ha de ser éste el último porrazo!"20

FÁBULA LXI

El Sapo y el Mochuelo

(Hay pocos que den sus obras a luz con aquella desconfianza y temor que debe tener todo escritor sensato.)

Escondido en el tronco de un árbol Estaba un Mochuelo; Y pasando no lejos un Sapo, Le vió medio cuerpo. "¡Ah de arriba, señor solitario!5 Dijo el tal escuerzo: Saque usted la cabeza, y veamos Si es bonito o feo." —"No presumo de mozo gallardo, Respondió el de adentro;10 Y aun por eso a salir a lo claro Apenas me atrevo; Pero usted, que de día su garbo Nos viene luciendo, ¿No estuviera mejor agachado15 En otro agujero?" ¡Oh qué pocos autores tomamos Este buen consejo! Siempre damos a luz, aunque malo, Cuanto componemos;20 Y tal vez fuera bien sepultarlo; Pero ¡ay, compañeros! Más queremos ser públicos Sapos Que ocultos Mochuelos.

FÁBULA LXII