(Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo pregone; el que nada hace, debe callar.)

Desde su charco una parlera Rana Oyó cacarear a una Gallina. "Vaya (le dijo), no creyera, hermana, Que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?"5 —"Nada, sino anunciar que pongo un huevo." —"¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!" —"Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso, cuando no me espanto De oírte cómo graznas noche y día?10 Yo, porque sirvo de algo, lo publico; Tú, que de nada sirves, calla el pico."

FÁBULA LXV

El Escarabajo

(Lo delicado y ameno de las buenas letras no agrada a los que se entregan al estudio de una erudición pesada y de mal gusto.)

Tengo para una fábula un asunto, Que pudiera muy bien... pero algún día Suele no estar la musa muy en punto. Esto es lo que hoy me pasa con la mía; Y regalo el asunto a quien tuviere5 Más despierta que yo la fantasía; Porque esto de hacer fábulas requiere Que se oculte en los versos el trabajo, Lo cual no sale siempre que uno quiere. Será, pues, un pequeño Escarabajo10 El héroe de la fábula dichosa, Porque conviene un héroe vil y bajo. De este insecto refieren una cosa: Que, comiendo cualquiera porquería, Nunca pica las hojas de la rosa.15 Aquí el autor con toda su energía Irá explicando, como Dios le ayude, Aquella extraordinaria antipatía. La mollera es preciso que le sude Para insertar después una advertencia20 Con que entendamos a lo que esto alude; Y según le dictare su prudencia, Echará circunloquios y primores, Con tal que diga en la final sentencia: Que así como la reina de las flores25 Al sucio Escarabajo desagrada, Así también a góticos doctores Toda invención amena y delicada.

FÁBULA LXVI

El Ricote erudito

(Descubrimiento útil para los que fundan su ciencia únicamente en saber muchos títulos de libros.)

Hubo un Rico en Madrid (y aun dicen que era Más necio que rico), Cuya casa magnífica adornaban Muebles exquisitos. "¡Lástima que en vivienda tan preciosa5 (Le dijo un amigo) Falte una librería, bello adorno, Útil y preciso!" —"Cierto, responde el otro. ¡Que esa idea No me haya ocurrido!...10 A tiempo estamos. El salón del norte A este fin destino. "Que venga el ebanista y haga estantes Capaces, pulidos, A toda costa. Luego trataremos15 De comprar los libros." Ya tenemos estantes. "Pues ahora, El buen hombre dijo, ¡Echarme yo a buscar doce mil tomos! ¡No es mal ejercicio!20 "Perderé la chabeta, saldrán caros, Y es obra de un siglo... Pero ¿no era mejor ponerlos todos De cartón fingidos? "Ya se ve. ¿Por qué no? Para estos casos25 Tengo un pintorcillo Que escriba buenos rótulos, e imite Pasta y pergamino." Manos a la labor. Libros curiosos, Modernos y antiguos,30 Mandó pintar, y, a más de los impresos, Varios manuscritos. El bendito señor repasó tanto Sus tomos postizos, Que, aprendiendo los rótulos de muchos,35 Se creyó erudito. Pues ¿qué más quieren los que sólo estudian Títulos de libros, Si con fingirlos de cartón pintado Les sirven lo mismo?40