FÁBULA LXXI

El Guacamayo y el Topo

(Por lo general pocas veces aprueban los autores las obras de los otros, por buenas que sean; pero lo hacen los inteligentes que no escriben.)

Mirándose al soslayo Las alas y la cola un Guacamayo Presumido, exclamó: "¡Por vida mía, Que aun el Topo, con todo que es un ciego, Negar que soy hermoso no podría!..."5 Oyólo el Topo y dijo: "No lo niego; Pero otros guacamayos por ventura No te concederán esa hermosura." El favorable juicio Se ha de esperar más bien de un hombre lego Que de un nombre capaz, si es del oficio.11

FÁBULA LXXII

El Canario y otros Animales

(Hay muchas obras excelentes que se miran con la mayor indiferencia.)

De su jaula un día Se escapó un Canario, Que fama tenía Por su canto vario. "¡Con qué regocijo5 Me andaré viajando, Y haré alarde, dijo, De mi acento blando!" Vuela con soltura Por bosques y prados,10 Y el caudal apura De dulces trinados. Mas ¡ay! aunque invente El más suave paso, No encuentra viviente15 Que de él haga caso. Una Mariposa Le dice burlando: "Yo de rosa en rosa Dando vueltas ando.20 "Serás ciertamente Un músico tracio; Pero busca oyente Que esté más despacio." —"Voy, dijo la Hormiga,25 A buscar mi grano... Mas usted prosiga, Cantor soberano." La Raposa añade: "Celebro que el canto30 A todos agrade; Pero yo entre tanto "(Esto es lo primero) Me voy acercando Hacia un gallinero35 Que me está esperando." —"Yo, dijo un Palomo, Ando enamorado, Y así el vuelo tomo Hasta aquel tejado.40 "A mi palomita Es ya necesario Hacer mi visita; Perdone el Canario." Gorjeando estuvo45 El músico grato; Mas apenas hubo Quien le oyese un rato. ¡A cuántos autores Sucede otro tanto!50

FÁBULA LXXIII