[7] El verbo aprender hacía su perfecto yo aprise, tu aprisiste, él apriso.
[8] Sin todo afán, ‘sin ningún trabajo’; en frases negativas se empleaban indefinidos positivos en vez de los negativos: «nin todos los del vando», ‘ni ninguno de los del bando’. Véase Mio Cid, pág. 37529.
[9] Fallar de nuevo, ‘idear, inventar’.
[10] Compañón, ‘compañero’ en un sentido adjetivo de ‘afable’. Suetonio, Nero, 10, «neque liberalitatis neque clementiae, ne comitatis quidem exhibendae ullam occasionem omisit».
[11] El imperfecto (y tiempos afines) terminaba alguna vez en ía (sobre todo la primera persona, véase unas líneas más abajo querría); pero en general terminaba en ie, con el acento ora en la i, ora en la e.
[12] Defender, ‘prohibir’.
[13] Rafez, ‘rahez’, ‘de poco valor’.
[14] El pronombre enclítico se podía separar del verbo a que se refiere, interponiéndose entre ambos otras partes de la oración. Hoy habría que poner el enclítico inmediato al verbo, ordenándo así: «que no las probase todas y no las usase». Véase Mio Cid, p. 40924.
[15] Assoora, ‘de súbito’; compárese igual sentido que tiene hoy «a deshora». Suetonio, 20, usa el adverbio «repente».
[16] Joglería, o juglaría, es el arte del juglar.