[190] Parar tenía en lo antiguo casi todas las acepciones de poner: pararse en pie, pararse delante, etc.

[191] Capear es lo que hoy decimos atracar; según Covarrubias: «Quitar por fuerza la capa al que topan de noche en escampado; esto se hace dentro de los lugares y de noche; y si les dan lugar, quitan con las capas los sayos, y siempre las bolsas si traen algo en ellas.»

[192] Hoy se diría harémoslo o lo haremos. El futuro haré, harás, se compone de hacer he, hacer has, pues el infinitivo se contraía antiguamente en fer o her, har, y entre el infinitivo y el verbo auxiliar se podían colocar los pronombres enclíticos, como aquí sucede.

[193] El correlativo propio de tal es cual; pero también se usan que (amenazó hacer tal cosa que sería muy sonada) y como, que emplearíamos hoy en el caso del texto, a no ser cacofónico antes de comer.

[194] Las calzas eran el abrigo de las piernas, en lugar de nuestros pantalones, que por ser más anchos que las antiguas calzas se llamaron calzones. «Jubón, vestido justo y ceñido que se pone sobre la camisa y se ataca (o ata por medio de agujetas) con las calzas» (Covarrubias).

[195] Otra vez J. de Luna borró este lo cual, y puso yo lo hice.

[196] Esto es: se encendían en ira los huesos de Lázaro y reñían con el cañizo del lecho, por estar el colchón tan falto de lana. «En toda la noche dejaron de rifar», giro familiar que Luna corrigió añadiendo la negación omitida no dejaron de.

[197] «Servir de pelillo, hacer servicios de poca importancia y de mucha curiosidad» (Covarrubias).

[198] Espadero famoso que firma la espada de Fernando el Católico, que se conserva en la Armería Real de Madrid (Antonius me fecit), y la atribuída a Garcilaso de la Vega, el de la hazaña del Ave María. V. Catálogo de la Real Armería, por el C. de Valencia de D. Juan, 1898, págs. 213 y 256.

[199] Varias veces se podrá observar en este fragmento del Lazarillo la supresión de la preposición a cuando le precede o sigue otra a final o inicial de palabra: «me obligo con ella a cercenar».