[206] Es decir, y ver si viniese.

[207] Otras ediciones ponen y que no venía; pero la conjunción que se omite muchas veces aun hoy, y muy bien se puede decir «desque vi no venía».

[208] Ensilar es propiamente guardar el trigo en los silos o cuevas, y metafóricamente engullir o comer mucho.

[209] Do, aquí ‘de donde’.

[210] Véase línea 6, y [pág. 88], [nota 168].

[211] Está el personal neutro, con valor de demostrativo, representando una proposición anterior, que es el pedir limosna. Hoy diríamos eso me parece bien.

[212] Hoy el genitivo partitivo forzosamente ha de ir precedido de uno, alguno, poco, mucho, cual, etc. Luna corrigió también el arcaísmo poniendo una dellas. En un romance, dice Fernán González altaneramente al enviado del rey: «villas y castillos tengo, todos a mi mandar son; dellos me dejó mi padre, dellos me ganara yo; esto es, algunos de ellos los heredé, otros me los gané yo.

[213] Esto es, a aquella; véase atrás [pág. 95], [nota 199].

[214] Otro caso de omisión de la conjunción que. (Sigue un juego de palabras en que trabajo se toma en el doble sentido de necesidad o aflicción del cuerpo, o sea hambre del amo, y de fruto del trabajo o mendicidad del criado: «deseaba que aquel pecador socorriese su miseria con el miserable fruto de mi trabajo».)

[215] «Aparejo, lo necesario para hacer alguna cosa» (Covarrubias).