[273] Tácito: «Referebant hic cecidisse legatos, illic raptas aquilas, primum ubi vulnus Varo adactum, ubi infelici dextra et suo ictu mortem invenerit...»
[274] El pueblo, a quien conmovió profundamente la muerte de don Alonso de Aguilar, no perdonó al Conde de Ureña el haberse salido con vida de la batalla de Sierra Bermeja, lo cual dió ocasión «a los cantares y libertad española», según frase del mismo Mendoza. Un cantarcillo preguntaba:
Decid, buen Conde de Ureña,
¿dónde don Alonso queda?
Hubo varios romances cantando el desastre. Uno, muy famoso, empieza con este sentido lamento:
¡Ríoverde, Ríoverde,
tinto vas en sangre viva!
Entre ti y Sierra Bermeja
murió gran caballería;
murieron duques y condes,