estas heridas del amor protervas

no se curan con hierbas.

Lope, Gatom. 2.

[306] Sobre pues, conjunción continuativa que encabeza las transiciones, v. Bello. Gram. § 1267.

[307] Anticuado por entrambos. Esta cláusula juntábamonos entramos a leer vidas de santos está sin duda trastocada, debiendo colocarse detrás de gran amor y ellos a mí.

[308] Anque, forma vulgar por «aunque». Después hallaremos an por «aún».

[309] Sino que en el sentido de pero. (V. Bello. Gram. § 1280.)

[310] Nótese a cada paso la ausencia de retoque; este complemento con muchas lágrimas debiera ir inmediatamente después del verbo.

[311] Después de oraciones temporales, que puede usarse en vez de la frase adverbial de tiempo luego que, después que; por ejemplo: «en estando lejos de aquí, que me vea libre del peligro, no me meteré yo en otra.» Si la oración temporal no lleva el verbo en gerundio ni infinitivo, sino en forma personal, el que es un tanto pleonástico, pues pudiera reemplazarse por la simple conjunción copulativa: «cuando esté lejos de aquí, que (y) me vea libre...» Por este mismo giro se explican modismos tales como estos: «jura que al volver que vuelva al Andalucía, se ha de estar dos meses en Toledo»; «en llegando que llegue

[312] Este lo representa un adjetivo que no existe; Santa Teresa tomó en su imaginación el substantivo de virtud por el adjetivo equivalente virtuoso.