[359] Esta admirable descripción recuerda y amplía algunos versos de la Oda XII del mismo autor, «Noche serena»:

Quién mira el gran concierto

de aquestos resplandores eternales,

su movimiento cierto,

sus pasos desiguales,

y en proporción concorde tan iguales...

[360] Lanzar, echar pregón o voz se emplean por los simples ‘pregonar’ o ‘vocear’. Compárese la concordancia voz y pregón lanzada con la que hallamos en la Introducción al Símbolo de la fe ([pág. 142]) y en el Quijote (comienzo del extracto de la [parte II, capítulo 23]).

[361] A cada se lee en la edición de Salamanca, 1585. Antes se admitían más acusativos con preposición; hoy apenas se le pone a sino cuando el acusativo es nombre de persona determinada, personificación, animal o nombre propio de lugar, así que se diría «a poner cada una de sus partes». También se diría con más rigor: «comienzan ellas a pacificarse y a poner sus partes en orden», pues la acción reflexiva no se refiere para nada a poner y sí sólo a pacificar, por lo cual no debe agregarse el pronombre reflexivo a comienzan, ya que este verbo rige lo mismo a poner que a pacificar.

[362] Para el giro como en cierta manera, véase la [nota 358], [pág. 168]. Acordarse y recordarse tenían, como se ve aquí, una misma construcción y régimen (cfr. [p. 145], [n. 305]). Hoy se diferencia mucho, pues se dice acordar-se de una cosa y recordar una cosa.

[363] El alma contemplando la hermosura de la noche estrellada se acuerda de su primer origen que es celestial, se siente como desterrada en este mundo y ve con claridad las alturas del otro. Igual pensamiento expuso en verso el maestro León, y casi con iguales palabras que aquí, salvo que no es el espectáculo de la noche serena el que arroba el alma, sino la sublime música del ciego Francisco Salinas: