[349] Los dice la edición de Salamanca 1585. Es el acusativo que debe ponerse con propiedad gramatical; pero disuena algo a causa del uso generalísimo del dativo le por el acusativo, cuando se trata de personas.

[350] Humor de sangre y de melancolía significa temperamento sanguíneo y melancólico o bilioso.

[351] Sepamos de Juliano si es pájaro, en vez de sepamos si Juliano es pájaro, es un caso de atracción del sujeto de la proposición dependiente que se construye con el verbo principal; como en griego y en latín: rem vides quomodo se habeat (v. Diez, Gr. III, 360.)

[352] Nótese el uso que tiene el adverbio como; como recogiéndose no afirma que se recogiera sino que todo su aspecto y semejanza era como la del que se recoge; como enclavados, semejando enclavados; como viene a ser en ambos ejemplos un simple afijo o partícula prepositiva para denotar mera semejanza con la voz que le sigue, sentido que se ve más claro si el como se refiere a un substantivo: «encontró Don Quijote con dos como clérigos», «unos como joyeles» (v. Bello, Gramática, § 1234 y 1236).

[353] Cuando tiene muchas veces el valor de la frase adverbial aun cuando.

[354] En las interrogaciones indirectas la proposición secundaria puede llevar su verbo en indicativo (como hoy es lo ordinario) o en subjuntivo; aquí se diría hoy más bien: «cuán amable cosa es la paz». En los siglos XVI y XVII era más común el subjuntivo, «dícese qué cosa sea la paz, lo que valga la paz».

[355] Venirse a los ojos equivale a ‘saltar a la vista’ o ‘presentarse’.

[356] Que, conjunción causal, abreviada de porque.

[357] Respecto al como repetidas veces usado aquí para denotar no el modo, sino la semejanza con ese modo, véase la [nota 352], de la [pág. 167]: como mirándose, semejando que se miran. Concertado por sus hileras se diría simplemente hoy: «concertado por hileras» (o sea distribuído en hileras), sin el posesivo; éste indica que el concierto les es a las estrellas propio y natural. Es modismo antiguo; Don Alfonso el Sabio dice «fabla el Arzobispo por su latín», es decir: en el latín que usaba siempre al escribir.

[358] Hoy este como que denota semejanza no se suele usar antepuesto a verbos y proposiciones enteras, sino después de verbos que denotan una apreciación o figuración; es decir, seguido de un que enunciativo: «se me figuraba como que querían acercarse aquellos hombres», «hace como que no quiere». «Como en cierta manera se reverencian», sería hoy: «parece como que se reverencian»; al fin de este trozo se repite este mismo giro: como en una cierta manera recuerda = ‘parece como que recuerda’.