16Entonces Tomas, que era llamado dídimo[[131]], dijo a los discípulos, «Vayamos también, para poder morir con Él.»
17Así que cuando Jesús fue, encontró que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba. 18Betania estaba cerca a Jerusalén, como a quince estadios[[132]] de distancia. 19Muchos de los Judíos se habían unido a las mujeres que rodeaban a Marta y Maria, para consolarlas por lo concerniente a su hermano. 20Entonces cuando Marta escucho que Jesús venía, fue a encontrarlo, pero Maria se quedó en la casa. 21Entonces Marta le dijo a Jesús, «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. 22Aunque yo ahora se, que cualquier cosa que le pidas a Dios, Dios te la concederá.» 23Jesús le dijo, «Tu hermano resucitará.»
24Marta le dijo, «Se que él resucitará en la resurrección del último día.»
25Jesús le dijo, «Yo soy la resurrección y la vida. Aquel que crea en mí vivirá, incluso si muere. 26Cualquier que viva y crea en mí no morirá nunca. ¿Crees esto?»
27Ella le dijo, «Si, Señor. He llegado a creer que tu eres Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.»
28Cuando había dicho esto, se fue, y llamó en secreto a María, su hermana, diciendo, «El Maestro está aquí, y te está llamando.»
29Cuando ella escucho esto, se levantó rápidamente y fue donde Él. 30Jesús aún no había llegado a la villa, sino que estaba en el sitio en el que Marta lo había encontrado. 31Entonces cuando los Judíos que estaba con ella en la casa, y que la consolaba, vieron que Maria se levantaba rápidamente y salia, la siguieron, diciendo, «Va a la tumba a llorara allí.» 32Entonces cuando Maria fue donde Jesús estaba, y lo vio, cayó a sus pies, diciéndole, «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto.»
33Cuando Jesús la vio llorando, junto con los Judíos que venían llorando con ella, suspiró en el espíritu, se conmovió, 34y dijo, «¿Donde lo han dejado?»
Le dijeron, «Señor, ven y mira.»