31Entonces los Judíos tomaron piedras nuevamente para apedrearlo. 32Jesús les contestó, «Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre. ¿Por cuál de esas obras desean apedrearme?»

33Los Judíos le contestaron, «No te apedreamos por una buena obra, sino por blasfemia: porque tu, siendo un hombre, te crees Dios.»

34Jesús les contestó, «¿No está escrito en su ley, `Les dije, ustedes son dioses?´ 35Si llama[[126]] dioses a aquellos a quienes la palabra de Dios llega (y la Escritura no puede quebrantarse), 36¿Cómo dicen `Blasfemas´ a aquel a quien el Padre santificó[[127]] y envió al mundo, porque les dije `Soy el Hijo de Dios?´ 37Si yo no hago las obras de mi Padre[[128]], no me crean. 38Pero si yo las hago, aunque no me crean a mi, crean en las obras; para que puedan saber y creer que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

39Nuevamente intentaron atraparlo, pero Él se alejo de su alcance. 40Se fue de nuevo más allá del Jordán[[129]] al lugar donde Juan estuvo bautizando al comienzo, y allí se quedó. 41Muchos vinieron a Él. Decían, «En realidad Juan no hizo señales, pero todo lo que Juan dijo sobre este hombre es verdad.» 42Muchos creyeron en Él allí.

11

1Cierto hombre estaba enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de Maria y su hermana, Marta. 2Era aquella María que había ungido al Señor con aceite, y que había limpiado sus pies con el cabello, quien estaba enfermo era su hermano Lázaro. 3Las hermanas le mandaron decir, «Señor, observa, aquel por quien tienes gran afecto está enfermo.» 4Cuando Jesús lo escuchó, dijo, «Esta enfermedad no es mortal sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda ser glorificado con esta.» 5Ocurría que Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Aunque[[130]] cuando supo que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7Tras lo cual le dijo a los discípulos, «Vayamos de nuevo a Judea.»

8Los discípulos le dijeron, «Rabí, los Judíos están tratando de apedrearte, ¿Pero vas de nuevo allá?»

9Jesús les contestó, «¿No hay doce horas de luz al día? Si un hombre camina en el día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10Pero si un hombre camina en la noche, tropieza, porque la luz no está en él.» 11Dijo estas cosas, y después, les dijo «Nuestro amigo Lázaro yace dormido, pero voy a ir para poder despertarlo de su sueño.»

12Entonces los discípulos dijeron, «Señor, si yace dormido, se recobrará.»

13Jesús hablaba de su muerte, pero ellos pensaban que hablaba de descansar durmiendo. 14Así que Jesús les dijo directamente, «Lázaro está muerto. 15Por el bien de ustedes, me alegra no haber estado allí, para que puedan creer. Por esto, vamos donde él.»